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lunes, 16 de marzo de 2009

"Interruptus" Cap.8

"Interruptus"
By: Ellle
Cap.8
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-¡Buenos días a todos

-¡Buenos días a todos!- Gustav se giró, sintiendo un escalofrío ante el tono de voz del menor, feliz y dos octavas mas agudo de lo normal.

-¿Nos hemos despertado felices hoy?- el moreno asintió un par de veces antes de dejarse caer sobre una de las sillas sin ningún cuidado.

-Hoy es un día maravilloso.

-¿Ya lo has recogido todo? Piensa que un día de estos no te esperaremos

-Mi equipaje está hecho, listo y cargado.

-Si no lo oigo no lo creo- silbó el batería dando por finalizado su desayuno- ¿te a abducido algún platillo o algo?

-Llevas un par de días muy raro…-el bajo dio un sorbo a su taza- me diste bastante miedo ayer cuando viniste a preguntar si había visto a Tom.

-Que por cierto también anda extraño…tendrías que haber visto a que horas intempestivas se despertó ayer.-Una mirada de los dos jóvenes hacia el cantante, que trataba de fingir que la cosa no iba con él, le cedió el turno.

-fue solo casualidad…ya sabeis.

-Sí, ese rollo vuestro- un picor tras as orejas puso en guardia al moreno.

-Pero pero… ¿Qué rollo? ¿Qué dices? Somos hermanos.

-¿Ahora no tenéis “una relacion especial, porque somos gemelos y siempre estaremos juntos”?- tragó saliva. Más le valía no estresarse en adelante.

oooooOOOOOoooooo

-Traigo el desayuno-había un bulto sobre la cama, tapado con los edredones y Bill temió que el guitarra siguiera durmiendo.

-¿mmmhh hay tostadas?

-Y bollos, y zumo…cosas sanas, ya sabes…no había ni una maldita hamburguesa- dejó la bandeja a un lado mientras buscaba con los ojos donde carajo había dejado el paquete de cigarrillos.

-Zumo de que…?- seguía sin salir de debajo de las 3 toneladas de ropa de la cama, y su voz sonaba ahogada, lejana adormecida y ronca.

-Naranja, plátano con uva y frambuesa- se sentó junto al cojín sujetando los tres botellines mientras el de rastas asomaba la cabeza con los ojos hinchados preguntándose porque demonios existía un zumo de plátano con uva.

-¿Cuál quieres?- con un gruñido le arrebató uno y se lo llevó a las profundidades de la ropa de cama- podrías ser mas cariñoso ya que soy servicial.

-No lo fui lo bastante ayer…-no lo preguntó. De echo, aún no había terminado de asimilar lo ocurrido y en lo más profundo de su corazón sabía que en cuanto lo hubiera hecho el trauma sería irreversible.

-Ayer fuiste simplemente embriagador- pese a las mantas el mayor sintió las manos del moreno descargar peso en el costado.- tan dulce que casi me hace pensar en no dejarte salir mas de esta habitación- la ultima frase convertida en susurro le hizo quedarse quieto bajo la ropa. Muy quieto y muy rígido, como el ratón acechado por un depredador mayor. Y le confundía, y le excitaba…y le gustaba. Ese cosquilleo en el estomago, ese no saber que decir, ese calor que se hacía insoportable por momentos y la respiración de su gemelo tan cerca que casi la podía imaginar contra su oreja pese a la densidad de la ropa de cama.

-¿tu lo sabías?- se deshizo de ella de un manotazo para clavar los ojos en los de su hermano que, sentado en la cama, sonreía como si la pregunta no fuese con él- tú sabías lo que yo sentía ¿verdad?

-Tenía tantas ganas de que me quisieras que creí que me estaba engañando. Cuando me dijiste que me querías pensé que estarías confundido- le acarició la mejilla primero, tomando después una de sus rastas- no quería hacerme ilusiones.

-Te quiero Bill- un tirón i lo tenía sobre su cuerpo, y podía acariciarle, y era suyo…de alguna manera, y el menor se dejaba querer, guardándose una sonrisa mientras daba las gracias porque su hermano siguiera desnudo.

-Dímelo otra vez- y él se lo susurró, no una sino 100 veces, flojo, muy flojito contra su oreja arrancándole risas y escalofríos.

-Eres perverso.

-Si lo vas diciendo por ahí nadie te creerá, yo soy el hermano bueno, recuerdas?

-si supieran como eres en realidad.

-Nadie lo sabrá nunca…solo aquí...solo contigo…

-Maldito incubo- rió el de rastas cuando Bill volvió a morder su cuello- déjame desayunar.

-No te lo has ganado- se sentó sobre su estomago sujetando una de las tartitas de crema con chocolate entre sus finos dedos y la mordió lentamente para que el rubio no perdiera detalle de su gesto

- hijodeputa dame eso!- y risas y gritos mientras Tom trataba de incorporarse para arrebatársela y Bill se la alejaba lo más que podía estirando el brazo. Al final el mayor se hartó, sorprendiendo al moreno al usar de golpe toda su fuerza, retorciéndole el brazo izquierdo detrás de a espalda y girando para dejarle debajo.-¿me la darás?

-No- chilló el cantante aún estirando el brazo derecho mientras lloraba de risa.

-Tendré que comerte a ti- un beso en el cuello y enseguida bajó al pecho sin soltarle el brazo inmovilizado. El moreno gemía y se curvaba con la camiseta arremangada hasta el extremo.

-No, no podemos hacerlo ahora nos están esperando…Tom…Tommy…me rindo- y acercó la pasta hasta su bajo vientre en donde su hermano llevaba rato haciendo de las suyas-ten…

Y el rubio la cogió hundiendo los dedos en el dulce y le miró sonriendo.

-incorpórate.

-¿Qué quieres hacerme?- se sentó en la cama, quedando el mayor en su regazo con la crema que ya comenzaba a chorrearle por el antebrazo.

-¡Oh, vamos! Quítate la camiseta y no refunfuñes…empezaste tú- y cuando la parte de arriba de la ropa del cantante estuvo fuera acarició sus labios, dejando un rastro de dulce hasta que logró hacerle abrir la boca para resbalar los dedos por su lengua caliente y blanda.-Eres increíble…- y el menor le devolvió la mirada sin dejar de lamer…sus dedos, su mano, su muñeca y resbaló por el antebrazo lentamente dejándole sentir la presión ligera de su piercing. Mientras, el de rastas tomó la botella de zumo y dio un trago, dos y aún con liquido en la boca levantó el rostro del moreno para besarle, aguantando ambos las ganas de reír al sentir como el jugo se escurría entre sus bocas sobre sus cuerpos y las sabanas.

-Esto es una guarrada- logró murmurar el cantante estremeciéndose a cada nuevo beso de su hermano.- Yo ya me había duchado hoy…voy a estar pringoso por tu culpa…además…mis pantalones.

-Prometo lavártelos a mano si no lo quita la lavadora- seguía besando el mayor con urgencia; el pecho de su hermano ahora sabía a fruta y le encantaba. Era como un perfume…el jugo de frambuesa se mezclaba con el olor de Bill…el sabor de Bill y le quedaba bien, lo mejoraba. A Bill le pegaba saber a frambuesa, talvez era por eso. Antes de querer darse cuenta ya volvía a besar bajo su ombligo y él se había tumbado de nuevo agarrándole los hombros con fuerza. “Qué diablos” pensó para si mismo antes de desabrocharle el pantalón, bajárselo hasta medio muslo junto a su ropa interior y meterse el sexo en la boca sin ni pensarlo.

-Tom!-un intento de incorporarse debido a la sorpresa le hizo apretar el agarre que mantenía sobre los hombros del mayor un instante para perder la fuerza por completo al sentir la primera caricia.

Era extraña, era una situación muy extraña, pero estaba tan excitado como si se lo estuvieran haciendo a él. Besó, lamió y chupó como si hubiera hecho aquello cientos de veces antes pese a que era la primera. Y su hermano se retorcía; se había tapado la cabeza con la almohada para gemir contra ella, cosas que Tom no podía entender. Y ya nada sabía a frambuesa, el sabor era distinto, amargo, salado, una sensación viscosa que se metía por las heridas de sus labios haciéndolas latir e hincharse.

Y sin aviso algo le llenó la boca dándole unas terribles ganas de toser al sentirlo resbalar por su garganta que logró aguantarse porque no podía apartar la cabeza, Bill se la sujetaba ahora tirando de sus rastas, haciéndole daño, clavando las uñas un instante en su cuero cabelludo sin compasión. Le sintió estremecerse, quedarse arqueado y en tensión un par de segundos para después caer inanimado llamándole entre susurros.

-Estoy aquí Bill- y le ayudó a colocarse la ropa mientras trataba de recordar donde estaban sus pantalones.

-Mira en lo que conviertes un desayuno- le sonrió mientras el otro ataba sus rastas en una coleta aun buscando sus pantalones.

-Será mejor que bajemos ya- ni siquiera se molestó en sacar de la maleta una camiseta limpia. El equipaje ya estaba hecho y cerrado y lo mismo pasaba con los pantalones manchados de zumo de Bill, que intentaba desesperado ante el espejo que su cabello volviera a ser lacio después de aquella batalla matinal.

-Te odio…mira como estoy.

-muy guapo- sonrió el mayor dando un par de saltitos para asentar sus zapatillas de deporte.

-y pringoso, y rebozado en zumo, y despeinado.- lo cogió de las muñecas para apretar su boca contra la de él durante un instante.

Un chasquido les devolvió a la realidad. Bajista y batería se apoyaban en la puerta


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"Interruptus" Cap.7

"Interruptus"
By: Ellle

Cap.7
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-¿Cómo carajo te atas esto?- había dejado incluso de besarle para pelearse con las hebillas de su cintura mientras el aludido se tapaba la boca con la mano reprimiendo una carcajada que podía echarlo todo a perder. –En serio o te lo desatas o te quedas sin.

Se dejó caer hacia atrás, arqueando la espalda para soltar una a una las correas que impedían a su hermano llegar hasta él con la mayor lentitud posible, mientras este mordía el interior de su muslo empapando la cara tela que a él tanto le gustaba.

-Eres como un animal- murmuró divertido al sentir los tirones de impaciencia.

-No vayas de inocente, lo haces adrede.

En un minuto los pantalones estuvieron donde el de rastas consideraba que era su sitio; bien lejos. Los había tirado con rabia al sentir a su hermano libre, rompiendo una lámpara de mesa en el proceso y provocando un ataque de risa por parte del menor que casi no podía calmar con besos.

-Eres un cafre, cafre- repetía esa palabra entre carcajadas y gemidos que el rubio lograba arrancarle al besar su pecho, luchando por no comenzar a reír también; eso si que sería una situación estúpida.

-Me encanta oírte reír así.

-Es porque eres tú- y le cogió de la cintura para rodar, para dejarle bajo su cuerpo, porque así debía ser. Él era el mayor, el más grande y el más pesado…además sus omoplatos empezaban a quejarse del duro suelo.-Solo contigo…-A diferencia de los suyos, los pantalones del mayor fueron significativamente más fáciles de quitar. Concretamente ni los desabrochó.- Se lo pones demasiado fácil a las groupies- Tom no ofrecia resistencia mientras Bill le quitaba los zapatos, los calcetines y pasaba los dedos por el borde del boxer.

-Hazlo si lo deseas- agachó la cabeza comenzando a besar sin quitar la tela. El rubio susurró su nombre a cada beso, con un escalofrío, con mayor volumen cuanta mas fuerza ganaban las caricias de su boca. La tela se humedeció, calentada por su aliento, dejando un sabor salado, un regusto amargo, gemidos de súplica del mayor que sonaban por la habitación dando el absoluto control de todo al cantante.

Y levantó la cara para mirarle, para verle allí, tendido, con la cabeza ladeada hacia la izquierda dejando el cuello totalmente desprotegido, respirando con dificultad, los ojos entrecerrados y fijos en algún punto indeterminado de la sala y se sonrió con malicia ante su obra.

- ¿Estas bien?- sabía que sí, pero preguntó sólo para verle asentir con rapidez, tragar saliva y morderse la mano. Dejó deslizar los dedos por su cadera para que se llevaran abajo la ropa interior

- ¿Has hecho esto alguna vez?

-No eres el único que tiene sexo.

-No te había imaginado así- y los ojos grandes, calidos y felinos del menor se entrecerraron divertidos, volvió a bajar la cabeza para morder con fuerza el interior de sus muslos haciéndole chillar aun sin saber si de dolor o placer.

- ¿Me habías imaginado? Interesante- el cosquilleo nervioso volvió al estomago del guitarra, la excitación de la revelación, el deseo desesperado de aferrarse a algún sitio, pese a que estaban en el suelo y todo quedaba lejos de su alcance, y tubo que abrir las piernas porque Bill se había sentado sobre sus talones entre ellas, sus manos subían desde los muslos pasaban por la cadera y se perdían contra su pecho, oprimiéndolo con su peso, hasta llegar a la boca; hasta obligarle a abrirla con una mano mientras la otra le sujetaba el cuello sin fuerza y los dedos se abrían paso para que la caricia entrara en su cuerpo y se fundiera con su lengua, tan virgen en aquel sentido pues, ningún polvo con ninguna quinceañera había sido nunca así, las quinceañeras no sabían aquellos secretos que ni él mismo sabía, ni sabía donde su hermano había podido aprenderlos; pero sintió celos.

Le miró a los ojos, rojo de vergüenza, tragando sus dedos de finas uñas esmaltadas hasta mas allá de la articulación mientras con los suyos buscaba desesperado alguna malformación en el parqué a la que poderse aferrar.

- Será mejor que pases la lengua tan abajo como puedas- y su mano se inclinó, obligandole a levantar la cabeza, a tragar hasta la base del dedo y sentir que su cuerpo era recorrido por una arcada y no podía dejar de lamer, de temblar, de gemir cada vez que con la mano libre Bill le pellizcaba, apretaba o acariciaba- no quiero hacerte daño.

Y finalmente la mano dejó de atormentale, salió de su boca produciendole adrede un último cosquilleo en el labio con las yemas de los dedos.

-Si alguna vez encuentro a quien te enseñó a hacer esto, juro que le pegaré una paliza- logró murmurar mientras el moreno se cargaba una de sus piernas sobre el hombro.

-¿Tan herida está tu dignidad?- Tom respiró hondo y fue soltando el aire poco a poco a medida que los dedos de su hermano se habrían paso en él.

-No.-Tenía dos dedos dentro antes de querer darse cuenta- pero no soporto la idea de que hayas estado…-“con alguien más de esta manera”, así acababa la frase, pero fue incapaz de decirlo. Los finos dedos se cebaban con su próstata mientras el tercero comenzaba a invadirle. El dolor y el placer no se mezclaban, venían a oleadas como la marea uno tras otro y sin parar, cada uno mas fuerte que el anterior, haciéndole temer al que vendría.

-Me dices eso cuando soy yo el que a estado tragando verte con esas groupies estúpidas- se apoyó en su pecho para acabar de entrar de golpe el tercer dedo- me hacías daño, ¿lo sabías Tommy? Cada beso, cada caricia, cada sonrisa era como una puñalada.

Los dedos se retiraron con lentitud, dejando un espacio incómodo y extraño en él. Y le miró en silencio mientras de rodillas, con su pierna aún sobre el hombro, el menor se bajaba la ropa interior y le devolvía la mirada encendido.

-Soy tuyo y lo sabes- cerró los ojos, al sentir como se acomodaba para comenzar. El corazón le latía tan rapido que un par de veces creyó que se le detendría.

-Antes no lo sabía, y hoy voy a hacer, que no se te olvide nunca.- Le dio un rápido beso húmedo a la rodilla antes de tomarlo de la mano.

-Mastúrbate muy despacio- el de rastas estaba confuso. ¿A que coño venía aquello?- Si no lo haces te haré daño, vamos- abrió los ojos un segundo, sintiendo mas vergüenza que en toda su vida junta pero aún así comenzó a hacerlo sin poder mantenerle la mirada, guardando un pequeño quejido de dolor al sentirle invadir su cuerpo de aquella manera, al sentir que quemaba. Y el dolor se hizo más fuerte. Quiso chillarle que parara, que iba a desgarrarle, que le dolía, que escocía, pero en el fondo de su alma sabía que su hermano no pararía y no quería comprobar si aquella corazonada era cierta.

Hacía el final entró de golpe y se quedó allí, quieto, muy quieto como esperando que pasara algo, sin embargo él no podía dejar de retorcerse entre quejidos tratando de escapar de aquella tortura que le quemaba el estomago y hacia que su corazón latiera en sitios inapropiados.

-Shhh- le besó el rostro, buscando sus labios que le repetían una y otra vez el dolor que sentía, que le suplicaban que terminase de una vez aunque fuera en lo más profundo de sus entrañas- te dije que no dejaras de tocarte, vamos, continua.

Y con mano temblorosa volvió a hacerlo, porque sabía que no habría compasión y él no soportaba el dolor; nunca lo había hecho.

-Bill no puedo más- su voz agudizada en un murmullo al sentir como su hermano se retiraba y volvía a entrar muy despacio.

-Confía en mí- volvió a salir pero la entrada fue más brusca, arrancándole un gemido del pecho- el dolor es parte de ello.

La tercera entrada fue más fuerte, al igual que su salida. El menor comenzó a jadear a medida que ganaba velocidad y se inclinaba hacia delante, obligándole a retirar la mano de su sexo, sintiendo como cada vez que salía de él sus intestinos parecían querer acompañarle.

Y lentamente, el placer comenzó a discernirse entre el dolor, a subir como espasmos de calor por su cuerpo, a habitar entre sus estómagos; en aquel lugar en el que el cuerpo del cantante acariciaba lo que anteriormente habían acariciado sus manos, y había un eco en la voz de Bill, un murmullo sordo que pronunciaba cosas inconexas. Tardó un rato en darse cuenta de que era él mismo.

-Te quiero- se lo susurraba en jadeos pegado a su oído. Él sólo podía apretar las piernas alrededor de su cuerpo. Los empujones se detuvieron un instante y se quedaron frente a frente en silencio. Bill le tomó la mano apretando los dedos contra sus labios- deja de arañar el suelo, te haces daño. Agarra mi espalda, vamos- le costó un esfuerzo pasar los brazos, estrecharle aún más mientras volvía a moverse, a susurrar su nombre, a susurrar cuanto le quería y a jurar que si le veía con una groupie le encerraría y no le permitiría salir más.

Y el calor se hizo tan intenso que apenas podía soportarlo.

-Bill…Bill voy a…- apenas pronunció esas palabras sintió que algo ardiente le llenaba por dentro; los gemidos de su hermano eran lo bastante fuertes como para que pudiera haberlos oído alguien que pasara por el pasillo, y él le siguió, se dejó llevar… se sumió en el olvido. Un olvido oscuro en el que sólo podía sentir y solo existía el nombre de su hermano.

Hubo un silencio atronador en un instante y después quedaron quietos, uno sobre el otro sin saber que decir.

-¿Aún te duele?- El rubio asintió lentamente con una sonrisa.

-Pero no importa, lo he pasado bien- el menor le devolvió la sonrisa echándose a un lado incapaz de dejar de mirarle.

- ¿Quieres que te acompañe a la ducha?

-Deja que me recupere un poco- el cantante se hizo un ovillo apoyado en el hombro del rubio.

-Tommy abrázame- el único contacto que Tom le regaló fue un pellizco en el brazo.

-No te hagas el inocente ahora, me acabas de…- ni siquiera pudo decirlo sin comenzar a reír de vergüenza-oh dios Bill


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"Interruptus" Cap.6

"Interruptus"

By:Ellle

Cap.6

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Tom apenas podía creer lo que estaba ocurriendo. Allí le tenía, Bill acorralándole contra la pared, solo que no era Bill o al menos no el de sus sueños. ¿Dónde estaba aquella criatura tierna y cándida que se entregaba lánguidamente? Allí desde luego no.

Sus besos tiernos poco a poco se aceleraron, ganaron fuerza y seguridad y las manos resbalaban por todo resquicio que su ropa les permitía sin llegar a acariciar ningún punto realmente sensible.

-Bill, en serio…nos van a ver- esa idea que a él le escandalizaba al menor parecía casi divertirle.

-Tranquilo, no dejaría que nadie se uniera- le quito la gorra para acceder mejor a él- si con las chicas también eres así, no me extraña que tengas tanto éxito.

El mayor no podía ni hablar. Aquello superaba cualquier fantasía, cualquier anhelo. Pero al mismo tiempo, aquella actitud de su hermano le impedía defenderse; desesperado le cogió el rostro entre las manos para besarle, para tratar de imponer algo de su voluntad en la que ya parecía una partida ganada por el cantante. Y así contra aquella pared comenzó un nuevo modo de hacerse la guerra, donde no cabían gritos, insultos, bromas pesadas o camisetas favoritas teñidas por “accidente”. Cada uno luchaba para dominar al otro al tiempo que combatía sus ganas de dejarse dominar.

Las bocas quemaban, dolían y sus propios jadeos haciéndose eco en el vacío pasadizo les excitaban mas y mas, obligándoles a seguir con una desesperación ciega de tenerse en aquel momento como principio y final de sus vidas.

Bill se separó de improviso y el mayor sintió frío, como si un aire azul helado hubiese recorrido aquel pasillo como un fantasma.

-Ven-le tendió la mano para acercarle de nuevo pero el moreno negó con una sonrisa, con sus labios enrojecidos e hinchados, mostrando las marcas rojas que el primer asalto contra la pared le había dejado en el cuello-no juegues conmigo.

Dio unos pasos hacia atrás hasta quedar contra la puerta de la habitación del mayor mientras se mordía el labio, tratando de retener una risotada.

Se arremangó la camiseta mostrándole el ombligo y la estrella que hacía unas horas había besado con desesperación.

-¿Quieres que me la quite?- pese a estar casi a dos metros de su hermano la respiración de Tom seguía tan acelerada que se confundía con jadeos- si entras lo hago.-Un pinchazo de mala conciencia invadió al de rastas un segundo.¿Se habían vuelto locos los dos?

-No sé si esto está bien, somos hermanos joder- Bill rodó los ojos con un suspiro. ¿Tenía que hacerlo todo él? Nunca habría podido imaginarse que su hermano era de esos que calentaban para después echarse atrás.

-Yo voy a entrar y a quitármela, contigo o sin ti… tu verás lo que haces- y cerró de un portazo. Aquello era una mierda inmensa. Su hermano era estúpido. A él también le asustaba aquella situación pero la afrontaba (a su ver) de modo civilizado. Tiró la camiseta y la gorra que seguía en su mano con rabia contra el sofá y se cruzó de brazos a la espera de que haría su hermano mayor. Pasaron casi dos eternos minutos en los que le maldijo de todas las formas que sabía teniendo convencimiento de que habría ido a torturarse con aquel rollo estúpido de ser hermanos, amor imposible y demás mierdas.

Pero entonces el chasquido de una puerta y el crujir del parqué le hicieron estremecerse. Un abrazo desde detrás y un beso justo bajo su nuca, en aquella vértebra marcada le obligó susurrar el nombre del guitarra.

-Lo siento- echó la cabeza hacia atrás para apoyarse en su hombro, para sentir sus besos, para buscar un sustento y no desfallecer allí mismo.-Te quiero.- Le dejó besarle la espalda con lentitud, inclinándose para permitirle seguir su columna.

-Quítate la camiseta, ahora.-Y los brazos le soltaron para obedecer. Para deshacerse de aquella maldita camiseta ancha que impedía que el mundo disfrutara del cuerpo del mayor.

Se giró para mirarle. Su pecho tan distinto del del moreno, más ancho, más fuerte, con la piel más oscura. Un suspiro de satisfacción al tenerle al fin así, cara a cara, aún preguntándose hasta donde estaría dispuesto a llegar.

-Ya está-un gesto inocente, una de sus rastas cayéndole desde la coleta hacia delante y un pequeño juego con el aro de su labio, por todo eso, de no haber sido tan orgulloso, Bill le hubiera venerado como a un Dios.

-Aquí estamos al fin- le tomó de los antebrazos para acercarle- no tengas vergüenza.

-No tengo vergüenza.

-Vamos que no- y sus labios cayeron sobre su cuello, dejando de lado el enmarañado cabello rubio para disfrutar y hacerse propietario absoluto de su piel.

-Se suponía que tu eras dulce, romántico y tierno y todas esas cosas y que el pervertido pseudo-nimfómano era yo- al hablar, el mayor jadeaba las frases incapaz de apartar las manos del pecho del moreno.

- ¿Qué quieres decir con eso.

-Nada, solo te informaba…creo que se te ha olvidado- le sintió reír y el menor dio la partida por ganada. Llegaría hasta el final.

-¿Recuerdas esta mañana…lo que estabas haciendo?- el estomago de Tom dio un pequeño vuelco cuando las manos del menor se posaron sobre sus hombros y hicieron una ligera presión hacia abajo- vamos.

Y sus rodillas tocaron el suelo, su rostro entre las finas manos de su hermano y sus besos, esta vez más lentos y profundos que arrancaban gemidos al moreno que allí, de

pie le miraba con dulzura acariciando su coleta rubia.

Le tomó de la cadera para que se arrodillara también, y lo hizo, algo incómodo por unos pantalones demasiado ajustados que el mayor trataba de arrancarle sin conseguirlo.

-¿Cómo carajo te atas esto?- había dejado incluso de besarle para pelearse con las hebillas de su cintura mientras el aludido se tapaba la boca con la mano reprimiendo una carcajada que podía echarlo todo a perder. –En o te lo desatas o te quedas sin.




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lunes, 23 de febrero de 2009

El dìa "A"

Aca, yo como buena sister, dejandoles un fic de regalo por el 14 de Feb, jamas eh selebrado esta fecha..pero el TWC lo puede todo.
hahaha, en fin, ya paso el concurso asi que atrazado pero se los dejo.

................El dìa "A"......................
By:LunaInvierno

Amor...

-Feliz día guapo...- Susurro esa amada y conocida voz dándole la bienvenida al mundo de los vivos.

-Contigo siempre- Respondió el menor de los Kaulitz apoyándose en un codo trabajosamente. Siempre por la mañana el cuerpo se le rebelaba un poco, una sonrisa ilumino su fatigado rostro al ver la bandeja con desayuno que Tom equilibraba a duras penas- ¿qué es esto?- pregunto estúpidamente, ¿acaso nunca dejara de anularme la lógica? Se cuestiono al notar el absurdo.

-Bueno...Un Omelette "a la Kaulitz" , con jugo recién comprado- Respondió su gemelo golpeando su pecho con una mano en esa señal de orgullo (tipo gorila) que ni los años le pudieron quitar.

Bill ilumino la habitación con otra sonrisa y entonces intento que su memoria, la cual cada día fallaba mas, le indicara que celebraban...En años de relación su gemelo rara vez le llevaba el desayuno a la cama...generalmente el cursi era el.

-Sabes...es irónico...-Empezó a hablar el mayor mientras cortaba un pedazo del Omelette de Bill y se lo comía al seguir hablando con la boca llena cual chiquillo - Siempre me haces un drama por olvidar las fechas, y hoy...-Exagero un suspiro- ...te olvidas que celebramos el amor- Dramatizo ganándose una colleja.

-Deja de hacer el idiota y ven acá- Exclamo Bill abriendo los brazos esperando un abrazo. Tom no se hizo del rogar y se acurruco en su mitad disfrutando del contacto...jamás se cansaría de eso.

Entre arrumacos y bromitas terminaron el desayuno y el mayor decidió darse una ducha, Andreas no tardaría en llegar para salir a celebrar el "día de el Amor y la amistad". Una sonrisa de medio lado curso su rostro al ver la ropa que le quito a su gemelo el día anterior, si tan solo no los hubieran interrumpido los pesados de la disquera....no puede ser...pensó entre sorprendido y divertido.

-¿quieres que te ayude con eso?- Inquirió la voz de Bill desde la puerta del baño, gracias a que estaba semi desnudo se notaba perfectamente su recién provocada erección.

Sin esperar respuesta afirmativa el menor se acerco y beso dulcemente los labios que se sabia de memoria, con ternura que solo la certeza de que podrás hacerlo por el restos de tus días da, se deshicieron de la ropa que les quedaba. Mil sensaciones invadían sus sentidos...increíble que una cosa tan mundana como el sexo pudieran causar un sentimiento tan celestial.

Tom marcaba el ritmo de su amor, con una mano sostenía la espalda de su compañero y con la otra se detenía en la pared...definitivamente prefería la cama, pero tenia bastante que no hacían algo tan osado...así que solo se dejo llevar...

-Ah....-El grito de éxtasis retumbo en el baño -¿te encuentras bien?- inquirió Tom algo preocupado, tal vez había sido demasiado entusiasta...Bill aun tenia la cadera lastimada de una caída en los ensayos del Tour.

-Si, solo un poco cansado...-Respondió el menor con una sonrisa, empujando a su igual hacia la ducha para enjuagar los fluidos con devoción, marcando con sus manos cada pliegue, cada lunar...como si torneara una escultura.

Dolor...un pinchazo en el pecho hizo que Tom se doblara en dos, alarmado volteo y encontró a Bill con un pantalón a medio poner y la respiración entrecortada, angustiado lo ayudo a sentarse en la cama...y comprendió que el dolor no era en si de el, pero por la conexión lo sentía- Bill...¿qué tienes?...Bill...-llamo con la voz quebrada, su hermano fruncía el seño ante el dolor, y el mismo lo sentía...así que su hermano debería estar mucho peor.

-Nada Tomy, de verdad- Exclamo el menor de los Kaulitz y se termino de vestir. Tom no se fió mucho de sus palabras, pero decidió dejarlo pasar y seguir con su plan para ese día...el mismo se puso una ropa cómoda y tomo el celular para terminar de preparar su regalo de "San Valentín" para Bill.

-¿Será Andreas?-Interrogo el gemelo menor levantando la vista de una revista que ojeaba al escuchar el timbre.

-¿Tan pronto?-Respondió extrañado Tom, después un chispazo de entendimiento le llego y anuncio que el atendería, su hermano asintió distraídamente para seguir leyendo mientras el avanzaba hacia la puerta.

-¿El Sr. Kaulitz?- interrogo un hombre vestido con una remera negra que se ajustaba a sus músculos, revisando una tablilla donde debía estar el nombre.

-Uno de ellos- Contesto Tom, y le indico que entrara, el hombre llamo a otros dos que le acompañaban en la camioneta, uno de apariencia Hippie y otro de cabeza rapada y múltiples perforaciones.

-Soy Hanz, y ellos Treil y Mort- presento el líder, y se corrió de la puerta donde sus ayudantes metían algunas maquinas y maletines a la casa-¿Donde podemos instalarnos señor?-interrogo, mientras Treil y Mort esperaban indicaciones.

-Síganme-Instruyo el anfitrión y los metió en un salón que usaban para visitas, después de indicarles donde estaba la toma de luz y mostrarles el diseño de lo que quería se dispuso a ir a por Bill y darle su regalo.

Estaba nervioso...si hace algún tiempo le plantearan hacer lo que estaba por realizar, los hubiera tirado a locos...sin embargo, en esa ocasión, ahí estaba, ofreciendo de voluntario, toco la puerta del estudio y espero.

-Pasa Tom ¿de cuando acá tan educado?- Escucho que decía Bill y obedeció.

-Bill...¿podrías acompañarme al salón grande?- Pidió el recién llegado intentando ocultar su nerviosismo

Su gemelo arqueo la ceja intrigado mas se apoyo en el sillón y se puso de pie siguiéndolo, al entrar a la sala y ver a los tres desconocidos conectando maquinas sus dudas se incrementaron, más que nada por que eran aparatos que el conocía perfectamente, maquinas de tatuajes...

-¿Que ocurre aquí?-Cuestiono Bill a su hermano quien tenia una expresión extraña en el rostro, entre pánico y emoción.

-Te voy a dar mi regalo de San Valentín hermanito, algo que ni Andreas podrá igualar...-Respondió simplemente Tom jalándole del brazo para sentarlo en un sofá cerca de los hombres que seguían instalando el equipo y acomodando sus instrumentos.

-Creí que ya me lo habías dado...-Susurro Bill haciendo referencia a su regalito en la ducha esa mañana.

-Bueno...eso tómalo como un regalo de disfrute mutuo...-Sonrió Tom recordando algunos momentos que le gustaron especialmente.

-¿Tu regalo para mi es un tatuaje? bueno Tom...no le veo que sacare yo de esto, ya tengo varios...-Insistió el menor de los Kaulitz.

-Ciertamente, pero ninguno como este, además...Creí que te divertiría ver como me martirizaba yo mientras me hacían el mío...-Soltó el mayor con aparente calma, pero el temblor en su voz dejaba bien claro que su temor por las agujas le ordenaba salir por pies.

El rostro de Bill se lleno de desconcierto ¿Tom un tatuaje? ¿Voluntariamente?

-¿que tienes en mente?- inquirió curioso, su hermano jamás mostró interés por ningún tatuaje que no fueran los suyos.

Tom sonrió orgulloso y le indico al hombre rapado que le mostrara un dibujo que aparentemente era el modelo, Bill vio desconcertado que era como una tira de grecas, o signos celtas, era bonito, pero no entendía el significado o intención detrás de ese diseño.

-Estamos listos señor Kaulitz.- Indico el líder de los tatuadores.

-También nosotros.- respondió Tom y se sentó en el asiento al frente de Bill, para después tomarle la mano derecha e indicar a los hombre que se pusieran a trabajar.

Bill podía sentir a su hermano temblar, las manos le sudaban y fruncía los labios, sin embargo, su mirada era segura. Curioso observo como el de estilo pandroso le tomaba la mano libre a el, y el calvo a Tom, para colocarles el desinfectante.

El respingo de Tom después de el primer pinchazo de la aguja le alerto, de manera estoica el mismo resistió la picazón en la base del dedo anular donde le hacían el tatuaje, concentrándose en ver como se lo hacían a su hermano, los hombres eran buenos, en realidad le estaba doliendo muy poco comparado con otros que le habían puesto.

-Terminamos Sr.-Respondió Hanz, quien había supervisado a los otros dos mientras tatuaban a los gemelos- Esperemos que le gustaran- Cometo dedicándoles una sonrisa para después empezar a coordinar la retirada.

Mientras Tom agradecía y pagaba el servicio, Bill se quedo admirando su nuevo tatuaje y comprendió, la tira de grecas ahora rodeaba su dedo corazón, formando una clase de anillo, y las grecas..resultaron ser letras góticas en alemán.

-Siempre tuyo...-empezó a leer Bill en voz baja.

-Siempre mío...-susurro Tom en su oído mostrándole su propio tatuaje- Este no lo podrás perder aunque quieras...-Comento entre risas ganándose un sonrojo de Bill.

-¿Algún día me perdonaras eso?-Inquirió el menor ocultando su emoción en la falsa indignación.

-Lo dudo...-Respondió Tom inclinándose por un beso que recibió de inmediato- ¿Te gusto?- Cuestiono besando el tatuaje- Es como yo, Complejo, retorcido...y no existo si no estoy pegado a ti.

Por primera vez en años Bill se quedo mudo, se permitió soltar algunas lagrimas y después empezó a reír como loco, después de todo....el pensaba lo mismo de si. Pensó que Tom merecía un regalito extra por vencer una de sus mayores fobias y lo arrastro entre besos hacia la alcoba, esta vez el pedía arriba...

-De a ver sabido que obtendría esto me habría dejado tatuar hace años...-bromeo Tom quien tenia la frente sudorosa y las mejillas en llamas. Bill estaba por responder algo mordaz cuando otro pinchazo de dolor como en la mañana le ataco.

-¿Bill?- Interrogo Tom alarmado sintiendo el mismo dolor, el menor estaba echo un ovillo, apretando los dientes.

Tom entro en histeria pues su hermano luchaba entre reponerse del dolor y no llorar mientras el sentía un rastro de lo que el experimentaba.

El menor se limitaba a intentar calmarlo con la mirada, tambien acariciando su mano -Bésame- pidió, casi suplico y Tom cedió de inmediato, otro aguijonazo de dolor en el pecho los separo, entonces lo supo. Bill se agarraba el brazo derecho y le costaba respirar...le estaba dando un infarto..., maldito cigarro...

-¡Voy a llamar una ambulancia!- grito y se dispuso a cumplirlo cuando un Bill con ojos suplicantes se lo impidió.

-No...espera...-pidió con un hilo de voz...y el mayor entendió que no serviría de nada...Vivian muy lejos de un hospital, casi a una hora, Bill no resistiría- Bésame- pidió el hombre una vez mas y su alma gemela obedeció- ..N-no...-balbuceo con dolor en la faz el menor cuando Tom hizo la finta de ponerse de pie otra vez.

-Tardare un segundo...-Indico el mayor y corrió lo mas rápido que pudo al cuarto de baño donde cogió unas pastillas para la presión y un baso con agua, una lagrima se le escapo, el espejo aun tenia el corazón que Bill había dibujado sobre el vapor al salir de la regadera.

Los ojos de Bill se abrieron a su máxima capacidad al ver que Tom abría de golpe el frasco de pastillas y las vaciaba en su mano para después llevárselas a la boca, rápidamente le detuvo el brazo suplicándole con la mirada que se detuviera.

-Por favor Bill...por favor...-rogó Tom, y después de un minuto y un beso en los labios lo soltó. El mayor ingirió todas las pastillas con trabajos y apuro el baso de agua...El dolor cada vez era mas fuerte...Se acomodo en la cama y se cercioro que Bill tuviera bien puestas las almohadas, después, se abrazaron y durmieron...para no despertar más.

Amistad...

Un grupo de mujeres mayores, lloraban sosteniendo posters, discos y afiches frente al televisor.

Todas ellas, cantando a todo pulmón.

...Ich muss durch den Monsun
hinter die Welt bis ans Ende der Zeit
bis kein Regen mehr fällt ...

....Wir wollten nur reden,
Und jetzt liegst du hier.
Und ich lieg daneben, Reden, Reden...
...Stirb Nicht Vor Mir
Die Nacht öffnet ihren Schoß ...

El silencio reino entre la multitud mientras Georg Listín y Gustav Schâfer ambos de traje, se ayudaban mutuamente a subir en el estrado que lleno de rosas blancas, negras y rojas habían instalado.

Gustav paso sus ojos ahora con un brillo extraño entre la elegante multitud, dedico una sonrisa a Andreas quien no habia dejado de llorar desde el dìa anterior. Un nudo se le formo en el estomago al ver el hoyo en la tierra al doble del tamaño habitual.

-¿estas listo?- inquirió el batería a su amigo Georg quien asintió, pudo sentir su mano cerrándose sobre la propia y como tomaba aire y valor para decirle a los gemelos el ultimo adiós.

-Amigos..., prensa, familia...-Saludo el bajista sonriendo con la ultima palabra al eterno mejor amigo de Bill y Tom, dueño de un cabello platinado- Primero que nada, quiero agradecerles su prescensia este día, en especial a las fans...que estuvieron desde el principio y nos acompañan ahora que dos de nosotros llegan a su final- Como si esperaran una señal las aludidas soltaban gemidos y gritaban el nombre de los gemelos ante la cara perpleja de sus familias...muchas de ellas tenían nietos que frisaban la edad de ellas cuando se pusieron la "camiseta" de fan por primera vez.

-Quisiera pedirles que no lloren...-La voz se le quebró y Gustav apretó su mano-...pero se que es inevitable, al pasar de los años, esos dos se ganaron un lugar en el mundo de la música y en mi corazón...- Los ojos castaños de el mayor de la banda estaban cerrados evocando tantos momentos entre giras, conciertos, ensayos y ratos de ocio vividos- Cada uno con su carácter y personalidades opuestas...-No pudo contenerse al ver en su mente a los gemelos, Bill, con su cabello negro como cuando lo conoció, imitando el look de mapache...y a Tom, su compañero de juerga , con cabello igual de llamativo que el de su espejo y camisetas kilométricas.

-Este día-Continuo Gustav tomando la palabra- venimos a despedirnos- Una vez mas sus canciones mas famosas empezaron a sonar- Cumpliendo sus deseos...Tener el cabello arreglado...-Andreas gimió mas fuerte entre una risa y Georg soltó un suspiro de añoranza- ...Y estar juntos...

Una lagrima se le escapo al hombre cuando bajo del entarimado hacia el féretro de dos plazas, donde juntos, como abrazados en un sueño, dos ancianos se reconfortaban el uno en el otro, sus rostros idénticos, compartían arrugas consecuencia de ochenta y tres años de feliz existencia, Bill, con el cabello ahora blanco, peinado en su máximo esplendor, Tom, ya sin las rastas que corto cuando su artritis no le permitía ni tocar la guitarra ni cuidarse la cabellera, mas llevaba la gorra que Bill le diseño a juego con los trajes que les escogieron.

Los flashes llenaron de destellos el cementerio y los G`s pudieron imaginar perfectamente al menor de los Kaulitz sonriendo coqueto y a su hermano rodar los ojos.

Poco a poco la gente se fue acercando, algunos se quedaban un rato hablándole a los cuerpos ya sin aliento, y otros solo observaban para saciar su curiosidad.

Cuando el último grupo de fans estaba por terminar, Andreas, Georg y Gustav se acercaron una vez mas y alcanzaron a escuchar como una decía:

-Una pena...tantas mujeres los queríamos, y jamás encontraron a quien amar...-Los tres hombres abrieron los ojos sorprendidos por las palabras, a veces olvidaban que para el mundo los gemelos fueron un par de solterones, sin conocer el amor de su vida.

Fue uno de esos momentos cósmicos en que las mentes se conectan, pues Georg apartando su largo cabello entrecano, comento en un susurro:
-Ellos no encontraron el amor...

-Por que nacieron con el...-Concluyo Andreas y los otros dos no dijeron nada, pero en sus miradas y en sus corazones se leía...verdad, verdad, verdad...

-Feliz día de el Amor Bill, Tom...-Susurro Gustav colocando en el féretro los anillos que les pensaba regalar con sus iniciales, mientras de fondo...

...En el aire juraban se escuchaba, el rasgar de una guitarra...y la primera estrofa de In die Nacht.

....En mi interior empieza a hacer frió
¿cuanto tiempo podremos estar aquí juntos?
quédate aquí
Las sombras quieren cogerme
si nos vamos
Vamos sólo los dos
tu eres todo lo que soy
y todo lo que fluye por mis venas
siempre nos apoyaremos el uno al otro
no importa donde vayamos
no importa la profundidad


no quiero estar aquí solo
quedémonos juntos
en la noche
algún día llegara el momento
quedémonos juntos
en la noche

yo oigo cuando gritas silenciosamente
yo respiro cada respiración tuya
incluso si el destino nos separa
no importa lo que venga después lo compartiremos

no quiero estar aquí solo
quedémonos juntos
en la noche
algún día llegara el momento
quedémonos juntos
en la noche

en la noche..... algún día
en la noche.....solo contigo juntos

sujétame sino de otro modo estaré colgado solo en la noche
llévame contigo y abrázame
de otro modo estaré colgado solo en la noche

no quiero estar aquí solo
quedémonos juntos
en la noche
algún día llegara el momento
quedémonos juntos
en la noche

tu eres todo lo que soy
y todo lo que fluye por mis venas.


Al final...

Recorte de la revista Rolling Stones

Ayer 14 de Febrero se anuncio la perdida de dos estrellas de la música Alemana, los gemelos Bill y Tom Kaulitz de 83 años fueron encontrados sin vida en la mansión que compartían, por su mejor amigo de la infancia y socio en su disquera, el Sr. Andreas Yndlings, quien fue a verlos para "Ir de juerga por la amistad" según sus palabras.
Nuestras condolencias a sus allegados y este es el final de Tokio hotel, sus compañeros y amigos Georg Listíng y Gustav Schâfer presidirán el servicio funerario el día de hoy en la ciudad de Leipzig Alemania de donde los gemelos son nativos.

-¿Abuela, que lees?- pregunto una niña a la madre de su madre, quien guardaba algunos recortes en su caja "especial"

-una historia, linda....-explico dulcemente la mujer mientras alisaba su desgastada remera donde se leía TWC

-¿Una historia de que?- Inquirió la chiquilla que amaba los cuentos.

-Una historia de dos personas...que se amaron siempre-Murmuro con una sonrisa-...incluso "Al final"
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Bueno...me siento algo triste, pero en fin, en realidad concursaron excelentes fics asi que eso consuela.


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In die Nacht...
...In the day...
..Kaulitz love...
...Oh right!
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jueves, 19 de febrero de 2009

"¿Puedo Mirar?"

.................¿Puedo mirar?.................
By:Laura


Eran las 12:40 de la noche y tenía clases al día siguiente, necesitaba ir a la cama.
Dejando el control remoto a un lado y apagando la luz de la sala, trotó escaleras arriba.

Bill estaba a punto de abrir puerta de su dormitorio cuando se percató de los extraños ruidos procedentes de la puerta junto a la suya, la puerta de Tom.

Podía oír la cama de Tom crujiendo e imaginó que hablaba consigo mismo en su sueño. Parecía que su hermano estaba teniendo una pesadilla.

Bill se acercó hasta puerta de su gemelo y presionó su oído contra ella.
"Ughhh", oyó el quejido a través del cuarto.

Abrió lentamente la puerta, dando cuidadosamente un paso hacia el interior, y cerrando silenciosamente detrás de él.

Su gemelo dormía de noche con una pequeña luz, y cuando Bill enfocó los ojos sobre él, supo repentinamente que no estaba teniendo una pesadilla.

Los ojos de Tom estaban suavemente cerrados, pero su boca se encontraba abierta de par en par y su barbilla se alzaba hacia arriba. Sus manos estaban por debajo la sábana, moviéndose rápidamente cerca de su entrepierna.

Bill observó con los ojos desmesuradamente abiertos. No podía creer lo que veía.

Tom siguió, con movimientos más y más rápidos.

-¡Oh, Sí!- gimió Tom silenciosamente, acelerando su respiración y presionando los ojos por el placer, deteniéndose repentinamente.

Apartando sus manos fuera de las sábanas, limpió el sudor de su frente y comenzó a normalizar su respiración.

Bill estaba tan confundido. Las manos de Tom no estaban bajo las cubiertas, pero algo aún era evidente entre las piernas de su gemelo.

Bill silenciosamente trataba de grabar mentalmente lo que veía delante, tratando de conseguir una mejor vista de lo que eso podría ser.

Tom escuchó un crujido que él sabía que no había hecho y rápidamente abrió sus ojos, "¡Ah!" saltó, tratando de cubrir lo que Bill trataba, peligrosamente, de ver.

"¿Qué diablos, Bill?" susurró Tom enfadado.

“Yo...yo escuche ruidos en tu habitación, pensé que tenías una pesadilla. Yo solo comprobaba que estuvieras bien…” le dijo en voz baja.

"Y una vez que comprendiste lo que yo hacía, ¿por qué no te fuiste?" se desquitó Tom.

Bill se sonrojó y miró hacia abajo “¿Tom...que hacías exactamente?”

Tom enrojeció “¿Qu-qué quieres decir?”

El menor repitió a sí mismo “¿Qué hacías?”

Tom no podía creer lo que oía “Yo…yo…uh, ¿Bill?”

“…Sí?” dijo, incluso más tranquilo de lo que había estado antes.

"¿Qué crees que estaba haciendo?"

"Esa es la cosa," dijo Bill, "No tengo ni idea."

"Um, bien," dijo Tom, mirando hacia abajo. "Déjame terminar primero."

"… ¿Puedo mirar?" Preguntó Bill.

Tom lo miró fija y extrañamente.

"Por favor, ¿Tomi?"

El mayor suspiró, "Bien, pero no digas nada hasta que haya terminado."

"Pero, ¿cómo voy ─"

“Lo sabrás”

Tom respiró hondo y descubrió las sábanas de la cama.

Bill lanzó una exclamación cuando se dio cuenta de lo que su hermano había tratado de esconderle.

Él miraba como Tom envolvía su mano alrededor de su duro pene y trasladaba lentamente su puño hacia arriba y hacia abajo. Comenzó a bombear más rápido, mientras su frente se volvía a cubrir de sudor, al igual que comenzaba a gemir en voz alta de placer.

Bill observaba con asombro como Tom continuaba, incluso más rápido que antes, “¿Qué es lo esperas?"

"Ughh, sí!" gimió Tom en voz alta con los ojos exorbitantemente abiertos, brillando resplandecientemente en la casi oscuridad.

Bill vio el cuerpo de su gemelo sacudirse ferozmente antes de que el blanco líquido se demarrase en la cama.

Tom se relajo y dejó ir su miembro ahora laxo. "Mierda", susurró, tomando un kleenex y tratando de limpiar el lío.

Bill le habló suavemente, "Ya has terminado, ¿verdad? ¿Termino?"

Tom rió despacio, "Sí, he terminado." Sabía que en cualquier segundo Bill le mataría con preguntas.

Casi exactamente sobre la señal, Bill habló, "Tomi, ahora, por favor dime, ¿qué estabas haciendo?"

"Bueno, um," tartamudeó, "Yo estaba um… masturbándome."

Tom podía decir que Bill todavía no entendía, por lo que trató de hacerlo más sencillo para él. "¿Alguna vez has tenido un sueño realmente bueno, y entonces despiertas todo pegajoso?"

"Bueno, tuve un sueño en el que yo era Optimus Prime el otro día, y que fue realmente genial, pero no me desperté todo pegajoso…".

Tom se rió de la total inocencia de su hermano. "No, quiero decir, ¿alguna vez tuviste un sueño en el que estas con una chica y tú, um, haces cosas con ella?" preguntó, ahora sintiéndose muy incómodo.

“¡No!" chasqueó Bill, "Eso es asqueroso!" Tom miró hacia abajo, se sentía como un gran pervertido.

Bill soltó un suspiró, "Bueno, tal vez… una vez."

Tom sonrió y miró de nuevo a su hermano. "Y despertaste todo pegajoso?"

"Sí," dijo Bill, "Le conté a mamá, ella dice que le gustaría que Gordon tenga una charla conmigo, pero él todavía no lo ha echo. No sé por qué ella me miró de forma tan extraña cuando le dije."

"¿Le contaste a mamá?" le preguntó Tom impresionado.

"Sí, ¿por qué? ¿qué tiene de malo?"

"¡¿Bill, tuviste un sueño húmedo y le dijiste a mamá?!"

Bill se confundió una vez más, "¿Un qué?"

"Un sueño húmedo", dijo Tom, "Es cuando tienes un sueño increíble, pero luego te despiertas todo pegajoso y duro".

"Entonces… ¿entonces mamá sabe que yo-?"

"Sí," le cortó Tom.

"Oh."

Ellos estaban sentados torpemente sobre la cama de Tom, la conversación se había detenido y Bill solo miraba hacia abajo.

"¿Cómo te pusiste tan… duro?" dijo finalmente.

"Um, aquí," respondió Tom, saliendo de la cama y desordenando su closet, "Déjame mostrarte." Volvió sosteniendo una revista y se la entregó a Bill.

“¡¿Tomi, dónde está su ropa?!" preguntó Bill, asustado de dar otra ojeada.

"No te preocupes, Bill. Sólo examínala. Esta es una de mis favoritas, aunque tengo toneladas."

“¡¿Tom…dónde consigues esto?!" preguntó, hojeando página tras página llenas de muchachas desnudas.

"Bien, algunas de ellas las hurté de tiendas, otras me las han dado en la escuela y eso." dijo Tom con orgullo.

"¿Cómo, supuestamente, me pongo duro con esto?" preguntó Bill, sosteniendo una página donde una alegre rubia extendía sus piernas.

Tom rió, "Bien, simplemente cierra tus ojos y acuéstate." Obligó a Bill. "No preguntes nada, o matarás el momento. Quiero decir, no preguntes."

"De acuerdo, de acuerdo." Aceptó Bill.

"Muy bien, mantén los ojos cerrados. Imagina que ella está aquí. Está justo a tu lado."

"Mhmm," murmuró Bill.

Tom se acercó a su hermano. "Ella respira contra tu oído", le susurró, enviando, suavemente, su caliente aliento sobre la oreja izquierda de Bill.

"Mmm, ¿qué otra cosa esta haciendo?" preguntó en silencio. Él no podía creer que esto en realidad lo conectara.

"Ella lame tu pecho desnudo, y gentilmente, deja pequeños besos trazando un camino por tu estómago." Describió Tom. Bajo su cabeza hacia el pecho de Bill y ligeramente lamió un pezón.

Gemidos escaparon de los labios de Bill mientras su gemelo dejaba un rastro de besos en su estómago, todo el camino cerca de su entrepierna, que estaba creciendo de manera constante. "Sigue", le susurró.

"Ahora ella masajea suavemente tus testículos." Dijo Tom, deslizando su mano hacia abajo, sobre los pantalones sueltos del pijama de su hermano.

La erección de Bill había crecido enormemente; Tom sabía que estaba listo.

"Bien Bill, solo relájate. Tómalo lento y agradable."
Tom alcanzó la mano de Bill y le ayudó lentamente a envolverla alrededor de su miembro.

"Tengo miedo, Tomi", le susurró Bill.

" Shh, Billa, únicamente enfócate. Ella tiene su mano sobre ti y comienza a moverla paulatinamente arriba y abajo, " dijo Tom, poniendo su propia mano sobre la de su hermano, ayudándole desarrollar un ritmo estable.

"Mmm," Bill dejó salir un pequeño gemido y comenzó a bombear más rápido.

Tom aumentó la velocidad junto con Bill. Él podía ver el sudor que brillaba por encima de la frente de su gemelo y al instante comprendió por qué Bill no se había ido cuando caminó hacia él antes.

"Tomi, creo que voy a ─" Bill ni siquiera pudo terminar la frase, estaba demasiado concentrado. Él sabía que todo esto de alguna forma iba a valer la pena al final.

"Ella va a jugar contigo de nuevo." le susurró Tom, tomando la mano libre de Bill y le ayudó a darse suavemente un masaje a sí mismo. "Ella va a hacer que te corras." Comentó, acelerando su ritmo un poco más y añadiendo fuerza, mientras tanto todavía ayudaba a Bill a acariciar sus testículos con la otra mano.

Notó que él hacia todo el trabajo para Bill, las manos de su hermano estaban casi muertas, claramente no acostumbradas a todo ese movimiento; no tan experimentado como Tom.

"Ungh," gimió Bill, "Tan cerca… siento como si mi cabeza estuviera a punto de explotar."

Tom rió ligeramente, pero siguió concentrándose en hacer venir a su hermano. Necesitaba hacer que Bill se corriera.

"Ughh, Ohh!" casi gritó Bill. Sus caderas envistieron el aire y su cuerpo dio una salvaje sacudida derramándose en las manos de su gemelo.

Tom cayó hacia atrás sobre la cama, casi tan agotado como Bill. Limpió discretamente el semen de sus manos, en los desechados pantalones de su hermano.

La respiración de Bill redujo su velocidad, junto con su pulso. Él también estaba agotado.

Bill estaba casi dormido cuando Tom palmeó su trasero desnudo juguetonamente y le dijo: "Bill, ¿Qué va a pensar mamá cuando te encuentre completamente desnudo durmiendo a mi lado en una cama llena de semen?"

Bill tomó la indirecta. Gruñó mientras se levantaba, se puso sus pantalones y caminó fatigosamente fuera de la habitación.

Tom ya estaba roncando para el momento en que Bill cerraba su puerta y abría la suya propia.

La soledad de su dormitorio nunca le había agradado antes, pero ahora él estaba, definitivamente, muy feliz por ella.

Antes de subir a su cama, Bill fijo su alarma para que lo despertara 15 minutos antes de lo normal.

No podía esperar a probar algunas de las cosas que Tom le había enseñado mañana por la mañana.

Fin
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viernes, 21 de noviembre de 2008

incest is like a drug 1



Tom otra vez estaba escondido de su madre, para evitar que le obligara a bañarse, le parecia tan aburrido y pensaba que tenia otras mejores que hacer que desperdiciar ese tiempo en mojarse y tallarse con ese molesto estropajo.


Cuando se bañaba junto con Bill por lo menos era divertido. Su hermano menor siempre ayudaba a su madre a encontrar al mayor de los gemelos, para que este se bañara, él se ensuciaba mucho más de la cuenta, y el olor se volvía algo desagradable y en ocasiones insoportable para el menor de los gemelos.
Por fin encontró el menor a su hermano, pero este lo empujo haciendo que Bill cayera al suelo, Tom aprovechando el momento salio corriendo al patio, que era mojado por el regador automático, Bill sin darse cuenta de eso corrió hasta donde su hermano, Tom lo jaló hasta un charco de lodo, metiéndole su cara en él, riéndose a carcajadas, Tom se levanto para huir, pero antes de eso, Bill le tomó de una de sus piernas, haciéndolo caer igual en el lodo.
Ambos gemelos estaban ya frente al baño.
-Mejor que se bañen juntos esta vez, sino, ensuciaran todo el piso. —Dijo su madre suspirando, de camino al baño, los gemelos habían dejando su caminito, y ella tenia que pasar el trapeador por los azulejos de la casa nuevamente.
-¡Pero mamá!, ya somos muy grandes para bañarnos juntos. —Replicó el menor, Tom no articulaba palabra alguna.
-Solo será esta ocasión Bill, pueden esperar sus turnos, pero mejor que se bañen los dos de una vez—Su madre tomó la cubeta entre sus manos para comenzar a relimpiar el piso.
Bill suspiró mirando con enojo al causante de todo, su hermano mayor. Ambos entraron, cada uno con su toalla en su brazo, colgándola en un tubo. Bill colocó sus ropas sobre el lavadero, mientras que Tom puso las suyas sobre la tapa del excusado.
El menor recargo su cuerpo en la pared –Tu báñate primero- Le dijo a su mayor, este se empezó a reír.
-Hazlo tú, no seguiré tus ordenes-- Pronunció el mayor, poniendo parte de su peso, en las orillas de la tina.
-He dicho que tú primero¡en primera tu fuiste el causante de todo esto!—Gritó Bill empujando a su hermano, que en vez de recibir la respuesta de su agresión por parte de su hermano, Tom solo comenzó a reírse – ¿La mugre te ha comido el cerebro?- Pregunto el menor, al escuchar esa risa sin aparente sentido de su hermano.
-Naaa, solo que… ha sido divertido, mirarte ahí como un puerquito, oink oink-- Imitaba Tom, llenando mas la cara de Bill con lodo, con el que tenia en sus manos.
-¡Ya¡También quieres mascarilla!—Decía Bill, embarrándole también lodo a su hermano, ya riéndose y mas relajados, Bill nuevamente le propuso a su hermano, que se metiera primero.
-Ah… esta bien, da igual-- Tom puso sus manos en los bordes de su playera, comenzando a subirla por su propio cuerpo, al quitársela por completo, miró como Bill tenia la vista en otro lado.
-¿Qué pasa?-- Preguntó Tom, al notar eso, instantes antes de que comenzara a quitarse la playera, Bill tenia puesta su mirada encima de este.
-Na… nada—Articuló Bill, poniendo sus brazos tras su nuca.
Tom rió -¿Te da pena? Pero si nos hemos visto así un montón de veces--
-No es lo mismo… solo báñate y ya-- Le dijo Bill, sin dirigirle la mirada siquiera, Tom se quito sus pantalones y fue frente a su hermano, quitándole esa playera negra de golpe, Bill por la sorpresa no pudo reaccionar, justo cuando se dio cuenta, ya estaba sin la parte superior de su ropa.
-Ves, somos iguales, no tienes de que avergonzarte, como si tuviera algo que tú no- Tom hablo, caminando hacia las llaves de la tina y advirtió a su hermano –Ni pienses en ponerte la ropa otra vez, solo desvístete-
-Esta bien, como sea- Algo avergonzado, Bill se quito sus pantalones, y dejo de lado sus tenis, avanzando hasta estar a lado de su hermano mayor, que tenia su mano en el agua que llenaba la tina, verificando si la temperatura era correcta, unos minutos mas tarde, el agua ya estaba bien,
Tom se quito la única prenda que le quedaba, y se metió con lentitud en esa tina, en donde con facilidad cabían ambos gemelos.
-Métete ya Bill, el agua se enfría—Bill con un sonrojo leve en sus mejillas, quito con lentitud sus boxers cortos, dejándolos tirados en el piso del baño, sentándose del lado opuesto en donde se había acordado Tom.
Tom busco con sus ojos una pequeña botella, mientras que Bill tomando agua entre el hueco que se hacia al unir ambas palmas de sus manos, mojaba su cara para quitar el lodo, Tom miraba atento como su hermano menor con la yema de sus dedos alejaba el lodo. El mayor se acerco al cuerpo de su hermano, Bill se sorprendió ante la inesperada cercanía, se quedaron mirando fijamente algunos minutos, hasta que el mayor puso sus manos sobre los cabellos cubiertos de suciedad de Bill y lo hundieron en el agua de la tina, Bill luchaba por salir, y con sus piernas quito de su lado a su hermano mayor, que se burlaba sin disimularlo. Bill quito de enfrente, el cabello que se le habia pegado a la cara por el agua, el agua estaba turbia ya.
-Jajaja mira, asi hasta te pareces a Samara- Bill no dijo nada, solo abrió las llaves de agua para cambiar esa agua sucia por una mas limpia, Tom busco una pequeña botella con sus ojos, al fin la encontró, y cuando el agua volvió a hacerse cristalina, por unos instantes Bill miraba el cuerpo de su hermano, mientras que este estaba distraído abriendo esa botellita en sus manos.
“Si que se esta empezando hacer la diferencia… en algunas partes” Dijo Bill sin poder bajar la mirada de cada parte que se podía mirar a través de lo cristalino del líquido de la tina.
-¿Vas a echarle burbujas? Pareces un niño pequeño—Se quejo Bill, tomando el estropajo y el jabón para comenzar a quitar las costras de lodo que no se iban de su piel.
-Son relajantes, y… - Tom agarro en su mano un montón de burbujas que el agua habia formado y se las soplo a su hermano, Bill las recibió en la cara, y se las quito con el borde de su mano.
-¡Tonto! – Dijo Bill, sonriendo y haciendo lo mismo que su hermano, después de un rato, Bill siguió con lo suyo de tallar su cuerpo, Tom tenía ambos de sus ojos colgados en cada movimiento del pelinegro.
Como los dedos delgados de su hermano menor recorrían su propia piel, mirando el brillante reflejo que le daba el agua impregnada, y esas gotas que se quedaron ahí, caprichosas de no querer volver a la tina por tener la fortuna de quedarse un momento más en la suave piel de su hermano. Tom volvió a mojarse su rostro, y quitarse esos pensamientos, cada vez eran mas seguidos, miraba a su hermano y sentía una sensación extraña en el estomago, por eso iniciaba peleas con su hermano menor, para tener esa mayor cercanía, sin que Bill pensara algo mas, pero ¿Qué mas podría pensar? Son hermanos, aunque Tom quisiera tocar de otra forma esa piel, no podría.
-Tom¿te pasa algo? Estas muy callado- Dijo su hermano, Tom no habia percibido que su mirada estaba fija a los ojos de su hermano, un escalofrió recorrió su espalda en segundos al encontrarse con la mirada castaña de Bill.
-No es nada… pásame el estropajo- Menciono Tom, estirando un poco mas su cuerpo, hasta que sus piernas sintieron tocar un poco del cuerpo de Bill al otro lado.
-Si, espera…- Bill paso ese estropajo por encima de su vientre, a lo que a los ojos de Tom, pareció ser algun tipo de provocación, pero no podía ser, Bill no podría estarle provocando… ¿o si? No, su hermano era todo un santo a comparación de él, no seria capaz.
-Date prisa-Ordeno su hermano mayor, recargando su cabeza en sus brazos, recostándose mas en la tina, haciendo que el menor quedara casi justo entre sus piernas.
Bill le miro con un poco de enojo, y recorrió con ese estropajo su cuello y pecho, de una manera lenta, haciendo que Tom sin darse cuenta, lamiera sus labios. A Bill le gustaba provocar, le era mas divertido hacerlo con su hermano, solo era un juego entre ambos, quizás el mayor desconocía que el era la victima.
El menor tenia la seguridad que toda su familia pensaba que el era tan inocente, era verdad que no era disimulada la vergüenza que le causaba hablar de los temas que Tom hablaba tan abiertamente, y tampoco era fingido el bochorno al estar con su hermano desnudo con el montón de hormonas que le dominaban, provocándole cosas que no eran. Pero Bill podía manejar de una manera brutal las reacciones de los que le miraban, para hacerse desear, que pensaran que no lo hacia a propósito, y de una manera, aun mas, le quisieran tocar.
Jamás pensó que seria peligroso, el jamás se atrevería mas que a provocar a su hermano, y su hermano no haría mas que mirarle, no pensó en hacer algo mas.
-Toma—Dijo el pelinegro, extendiéndole el estropajo ya enjuagado y con el jabón encima, cuando la mano de Tom le arrebato el estropajo el jabón cayo en algun lado del fondo de la tina
-Maldición…. Ahora tú lo buscas-- Dijo Tom con algo de fastidio
-¿Yo? Buscalo tu, por tu culpa se ha ido al fondo—Se defendió Bill, ambos suspiraron y se miraron, inclinándose poniéndose a gatas dentro de la tina Bill comenzó a buscar palpando en el fondo, Tom sin cambiar su posición, mas que de hacer su espalda a una posición mas recta, buscaba de igual forma que su hermano ese jabón.
-El que lo encuentre primero gana- Hablo el menor, le gustaba hacer competencias con su hermano, en las de fuerza, Tom en su mayoría salía victorioso, pero quizás en esta Bill le ganaría y se lo recalcaría en su cara una semana al menos.
-¿Y que ganara?—Pregunto curioso el mayor
-Mmm- Bill se sentó de nuevo en la tina, con sus piernas flexionadas – No lo se, solo la gloria-- Dijo Bill – Te dejare un tiempo para que tu lo busques, si no lo encuentras en ese tiempo y yo si, tu serás el perdedor- Tom asintió estando de acuerdo, el pelinegro se relajo mirando como su hermano se ponía en la posición que el estaba anteriormente, a gatas.
Bill miraba curioso y divertido todos los gestos que cruzaban por la cara de su hermano mayor, a pequeños pasos, se iba acortando la distancia entre los dos, Tom seguía palpando en el fondo de esa tina, sin encontrar rastro alguno de ese jabón, en uno de tantos, sus dedos rozaron la piel de su hermano, este no hizo reacción alguna.
-Vamos Tom, se te acaba el tiempo- El mayor busco alrededor de donde se encontraban las piernas de su hermano menor, cuidando no tocarlas mucho, aunque después de la tercera ocasión, dejo que sus manos tocaran por completo uno de los muslos de la pierna de Bill, causando en Bill esas sensaciones en su estomago, el menor puso sus ojos en los de su hermano, no se decían nada, Tom no alejaba su mano del contacto.
-Lo… lo siento- Dijo Tom al fin, siguiendo con su búsqueda, Bill mordió su labio, un deseo estaba formándose en Bill, y el calor que a parte brindaba ese cuarto de baño lleno de vapor, no ayudaba mucho a calmarlo.
Tom se inclino mas hacia delante, se dio cuenta que ya tenia en frente el rostro de su hermano, este recorrió sus labios con su lengua, luego le pregunto con un tono extraño en su voz -¿No lo has encontrado aun Tomi?- El mayor sintió que quería romper la cercanía mas que en ningún momento con su hermano. Pero volvió a donde el estaba desde un principio.
-Sigues tu, haber si tan aca eres- El mayor se estaba enojando, Bill parecía moverle con cuerdas invisibles cada una de sus emociones, quizás solo estaría imaginándolo.
El menor sonrió, puso ambas de sus manos frente a el, inclinándose poco a poco, recorriendo su lado de la tina, Tom le daba vistazos, aunque el deseaba que su mirada estuviera fija a la de su hermano, y no solo eso.
Observaba la espalda de su hermano, como le gustaria recorrerla con su boca. Y sus piernas que a cada pequeña distancia hacia delante, se miraban mejor, las quería tener entre sus manos, al igual que su….
-¿Qué tanto miras Tom?—Cuestionaba el menor, Tom no le respondió nada, Bill seguía buscando, se estaba desesperando, no podría encontrar ese tonto jabón por ningún lado, y al mirar el enfado de la cara de su hermano mayor, sonrió de una manera divertida, al pensar en algo mejor que esta pequeña competencia.
Bill puso sus piernas en medio de las de Tom, quedando a penas a unos centímetros, el pecho del menor con el de su hermano gemelo.
-¿Ahora que haces Bill?—Preguntaba con fastidio fingido el mayor
-Buscando el jabón¿pues que mas haría?- Bill con unos ojos inocentes, puso sus manos entre las piernas de su hermano, imaginándose lo poco que le faltaba a Bill para alcanzar otra parte mas de su cuerpo, Tom movió su cuerpo algunos centímetros hacia atrás.
-No te muevas, que tal si o aplastas- Dijo su hermano, cerrando sus ojos, Bill sin disimular, tocaba en mas de una vez las piernas de su hermano, en una de esas apretó un poco el agarre, en otra, le paso sus uñas sobre su piel, Bill dejo de tocar las piernas de su hermano, según el, por accidente, y se pego mas a su hermano, puso sus manos una a cada lado de su hermano, quedando su cabeza en medio de sus brazos.
-…¿Bill?-- Fue lo que pudo pronunciar su hermano mayor, no podría guardar por mucho mas tiempo el control, Bill puso su boca cerca del cuello de su hermano, y sus manos se pegaron a la espalda de su hermano mayor, bajando poco a poco, hasta llegar a sus glúteos.
-Veamos si aquí esta el jabón travieso…-- Susurro Bill directamente al oído de su hermano gemelo. Tom apretaba sus manos, para poder aguantar ese impulso que le gritaba su piel que hiciera.
Las manos de Bill seguían buscando por detrás de su hermano gemelo, Bill para ponerse aun mas cómodo, se sentó sobre el regazo de su hermano, juntando sus entrepiernas, Bill disimulo no sentir nada, mientras que de la garganta de Tom habia salido un pequeño sonido, el cual su hermano menor quería escuchar otra vez.
-Que raro, no esta¿sera que lo he buscado mal? Se preguntaba Bill, tomándose su mentón con una de sus manos, puso la otra sobre el hombro de Tom, moviéndose lentamente en vaivén sobre su hermano, teniendo como excusa, tener una mejor posición para buscar el jabón.
-Ya basta Bill…- Suplicaba su hermano, Bill miro los ojos de su hermano, en ellos se reflejaba con intensidad algun brillo extraño.
-¿Qué tienes Tom?- Pregunto ya algo temeroso el menor, el sentía que tenia esa misma mirada que Tom en sus propios ojos, le daba miedo lo que pudiera ocurrir después.
-Creo que si te pegas mas… podrás mirar mejor atrás de mi—Susurro Tom, haciendo que Bill se pegar mas a el, con un brazo abrazando su cintura y con el otro, poniendo su mano sobre el trasero de su hermano menor.
-..Tom…- Fue lo unico que pudo pronunciar el menor, antes de que su cuerpo le pidiera moverse sobre su hermano, rozándose, haciendo crecer segundo a segundo el deseo que sentían de probar sus pieles.
Aunque la distancia entre sus cuerpos ya era casi nula, ambos sentían la necesidad de acercarse aun mas, que el calor que el otro les brindaba era tan adictivo que pedían mas y mas, Tom dejándose llevar por todo su deseo, se inclino sobre su hermano, dejándolo debajo a él, estando la mitad de su cuerpo cubierto por el agua, y el justo encima.
Dejo que el menor mordiera su cuello y el lóbulo de su oreja, sintiendo el placer de esas cargas eléctricas que le mandaban a querer mas y mas de su hermano.
Tom mientras que Bill le mordía todo lo que su boca pudiera alcanzar, pasaba su lengua sobre el pecho de su hermano, y ponía en su boca los dedos de su hermano, recorriéndolos uno a uno con su lengua, rodeándolos con suavidad, y unos segundos después con frenesí, las manos del mayor no se podían quedar quietas, pasaban de arriba abajo las piernas delgadas de su gemelo, no llegando a donde Bill casi gritaba que llegara, solo se le acercaba mucho, Bill arqueaba su espalda el señal de que le tocara, pero su hermano parecía ignorarle.
-Aah…aaahh…- Eran los pequeños gemidos que salían sin disimularlo de la boca del menor, se escuchaban tan sensuales, que solo causaban aun mas estremecimiento en su hermano mayor, este con sus manos separo mas las piernas de su hermano, quedando pegados nuevamente de su entrepierna ambos.
Tom se inclinaba hacia delante, después hacia atrás, Bill no hallaba como acallar los gritos que querían salir de su cuerpo, los anteriores no se escucharían mas afuera del baño, pero esos que le estaban provocando su hermano por esos movimientos, solo eran acallados al lamerse sus propios dedos.
El mayor miro esa acción en su hermano, se puso frente a su rostro y le beso, solo para acallar sus gritos e intensificar más esos roces.
El agua se movía al compás de los movimientos de ambos, Tom por seguir el vaivén para torturar un poco mas a su hermano, y Bill luchando por desaparecer cualquier distancia que le pusieran que le impidiera sentir más el calor de Tom.
Los gemidos de Tom comenzaron a escucharse dentro del baño tambien, las manos de Bill ya no hallaban si seguir rasguñando la espalda de Tom, aferrarse lo mas posible a su cuello, o dejar que sus manos tomaran cualquier otra cosa para sacar todas esas emociones que le estaban volviendo loco.
-Aah…Tom…Aah…- Bill sin querer llego a las llaves de la regadera sobre la tina, haciendo que mojara aun más el cuerpo de su hermano mayor, al mirarle asi, le deseaba aun más.
Tom bajo una de sus manos hasta la entrada de su hermano menor, introduciéndolo a su interior poco a poco, Bill hizo una expresión de dolor al principio, instantes mas tarde pedía a su hermano que metiera otro más. El mayor por esa ocasión complacería a su hermano menor, sin que se lo esperara, Bill tomo entre sus manos la erección de su gemelo, moviendo su mano con lentitud, probándole un doloroso placer a su hermano.
Los labios de ambos gemelos volvieron a fusionarse en un beso hambriento, Tom no dejaba el movimiento en los dedos que tenia dentro de su hermano, y Bill aumentaba el ritmo de su mano sobre ese pedazo de carne de su gemelo.
Se escucho que tocaban la puerta, pensaron en ignorarlo, hasta que la voz de su madre rompió ese encantador calor que se habían puesto.
-Bill, Tom¿aun no terminan?- Bill en ese momento, sintió algo en su pecho, algo que le dolía y alejo a su hermano, sentía mucho miedo
-Ahorita vamos mamá- Tom quiso acercarse nuevamente a su hermano, pero le alejo.
-Ok, abajo esta lista la comida- Fue lo ultimo que dijo su madre, los gemelos se miraban el uno al otro en silencio.
-Tom yo…-- Trataba de explicarse Bill, Tom suspiro y se acerco a su hermano
-Este bien, Calmate… solo hemos estado jugando, no paso nada
-Tom… sigue…-- Dijo su hermano mirándolo con deseo, Tom abrió sus ojos casi hasta salir de sus orbitas –Aun no hemos terminado.

El menor al notar la estática del cuerpo de su gemelo, se subió sobre este – ¿No quieres… sentirme mas?- Tom en forma de respuesta, introdujo nuevamente sus dedos en Bill, sacando de su garganta otro gemido más. Siguieron solo rozándose, no podían llegar a más, el menor puso sus piernas alrededor de la cintura de su hermano para acercarle más, y su pie pego con algo. Su mano curiosa fue hasta donde choco con el misterioso objeto, encontrando al fin el jabón.
-Mira…- Le dijo Bill a su gemelo, mostrándole el jabón, eso les habia cortado el deseo, Tom miro ese jabón, que habia sido la excusa que habían puesto para seguir con ese juego. –He ganado- Decía triunfante Bill, parándose en la tina, y moviéndose de un lado a otro sin salir de esta, Tom le miraba divertido, y mientras el seguía parado, con su mano tomo el miembro de Bill, haciendo que se callara.
-Aquí tienes tu premio…

-Dijo Tom antes de darle un poco mas de placer a su hermano.

Abajo su madre esperaba todavía que sus hijos bajaran, pero por los sonidos que escuchaba seguro se estaban peleando otra vez, subió con algo de enfado, tenia que separarlos. Llego hasta enfrente de la puerta, puso su mano a centímetros de la perilla de metal para abrir esa puerta.

Pero se regaño a si misma, quizás estarían disfrutando su tiempo juntos, mejor les dejaría un rato mas. Y cuando bajaba las escaleras escucho una expresión que solo habia escuchado en una de las tantas películas porno que sus hijos miraban de noche, miro a la casa de a lado, seguro seria la vecina, aunque la voz se le figuraba de alguna manera, a la de su hijo menor.

Los gemelos ya estaban fuera de la bañera, cada uno secándose su cuerpo, teniendo pena de mirarse fijamente. Aquello se les habia salido de sus manos, Bill se regañaba a cada momento, “¿Cómo me atreví a hacer eso?” se preguntaba a si mismo una y otra vez, Bill coloco la toalla encima de su cabello, buscando otra para cubrir su cintura, pero no la hallaba, se concentro tanto en encontrarla, que no se dio cuenta cuando Tom le rodeo con otra toalla su cintura.

-Ten esta, me he traido dos por accidente-

- Las manos de su hermano mayor rozaron nuevamente la parte mas sensible de Bill, al pasar por ese lugar, Bill coloco sus propias manos sobre las de su gemelo, no queriendo que terminara el toque.

-¿Quieres secarme…Tomi?-- Tom sonrió y su lengua por detrás, recorrieron el cuello del menor, solo era uno de los tantos juegos con su hermano, nada mas que eso.



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In die Nacht...
...In the day...
..Kaulitz love...
...Oh right!
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jueves, 20 de noviembre de 2008

Luces Apagadas

Luces apagadas
Por: undrockroll y cynicalterror
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-Siete años-

Bill rodó apoyado en su espalda y miró fijamente a su hermano, mordiendo su labio. La alfombra le picaba contra su cuello y Tom, simplemente, no le prestaba atención. Pateó con el pie su pila de Legos.

- Tom, Tom -dijo Bill, parándose entre las piernas de Tom.

- Mm.

Tom movió sus pies y encogió sus piernas debajo del sillón mientras seguía mirando inexpresivamente la centellante pantalla de la televisión.

-Oye. -Bill se sentó y estiró sus músculos, emitiendo un suave quejido. Miró molesto a Tom y se puso sobre sus rodillas-. Tomi.

Tom echó un vistazo a Bill por un momento, luciendo adolorido por el esfuerzo.

-Este es mi programa. Cállate.

-Tom, Bill, lávense para la cena -llamó su madre desde la cocina.

-Ya lo hice -respondió Bill, gritando-. Y eso que no salí como lo hizo Tomi.

-Cállate -susurró Tom de nuevo. Puso sus manos en sus bolsillos y se dejó caer en el enorme sillón.

-Tienes insectos -comentó Bill, rudamente-. En tu cabello.

Tom gruñó.

-Tú eres el insecto. ¡Así que deja de molestarme!

Bill sacó su lengua fuera y se sentó sobre sus talones. Tom estaba absorto, mirando la televisión de nuevo. Casi era hora de la cena, y poco después sería hora de dormir. Bill mantuvo la mirada en Tom. Él estrechó un poco sus ojos y gateó hacia adelante un poquito.

- Miau -dijo rotundamente Bill, sonriendo ampliamente.

Tom resopló ante el ruido pero continuó viendo televisión. Bill se movió más cerca.

-Miau -dijo de nuevo. Esta vez avanzó más hacia Tom y frotó sus mejillas contra el pie de Tom.

-No me toques -dijo Tom-. Eres tan tonto.

-¿Miau?

-¡Aléjate! -Tom extendió su pierna y cuidadosamente pateó a Bill en el hombro.

Bill se quejó y rodó lejos.

-Miau, Tomi, miau.

Tom siguió mirando la televisión.

Bill gateó de nuevo hacia su hermano y sobó la rodilla de Tom con su hombro. Tom se estremeció, pero no le empujó lejos, ni tampoco le miró. Bill se atrevió a apoyar su mejilla en la pierna de Tom y moviendo de arriba a bajo, ronroneando.

-Miau... miau...

Tom se sacudió y movió.

-¡Niños! -llamó su mamá desde la cocina.

-Deja de maullar -se quejó Tom.

-Miau.

-¡Detente!

Bill sonrió con satisfacción y trepó al sillón, enrollándose en Tom como si fuera un gatito.

-Miau, Tomi. -Frotó su mejilla contra el brazo de Tom, y este gruñó ruidosamente.

-Está bien -dijo Tom, apartándose de Bill y afirmándose en sus rodillas alejado unos pasos.

-¿Miau?

Tom puso una expresión agria y entonces empujó a Bill un poco.

-¡Guau!

El rostro de Bill se iluminó, finalmente Tom estaba jugando con él. Siempre que su hermano se ponía frente a la televisión, ignoraba a Bill por horas, viendo los estúpidos dibujos animados. Bill había intentado diferentes formas de que Tom le prestase atención; poniendo arena en sus pantalones, poniendo insectos en sus pantalones y diciéndole.

Pero nunca funcionaba. Tom a veces podía ser tan aburrido como un vago que se pasa la vida frente la televisión. Bill no podía permanecer sentado suficiente tiempo para ver algo.

Bill maulló de nuevo y Tom gruñó, golpeando con su mano el brazo de Bill. Este lo eludió y mordió el costado de Tom.

-¡Ah! -gimió Tom, girando lejos de Bill y echándose en el piso.

Bill estaba cuatro patas, posicionado y listo para atacarle con una sonrisa determinada en los labios. Se movió sigilosamente del sillón y delicadamente gateó hacia Tom.

-Miau -susurró Bill.

-Grrrrrr.

Tom cogió los hombros de Bill y ambos rodaron, jugando a pelear y pegándose con el otro. Tom lamió la cara de Bill y mordió sus orejas, y Bill jaló de su cabello. Pronto se rindió y dejó que Tom lo inmovilizara contra el piso. Tom puso los brazos de Bill contra la alfombra y se subió encima de él.

-Grrr...

-Miau -dijo Bill desesperanzado, todavía sonriendo. Se retorció debajo de Tom, y ambos comenzaron a frotarse contra el otro, maullando y ladrando y ronroneando. Bill lamió la mejilla de Tom, como sabía que los gatitos hacían, y sintió como Tom le mordía suavemente en el hombro, como los cachorros hacían.

Tom miró a Bill y movió su cuerpo de arriba a abajo, alineado con Bill.

Bill dejó salir un sonido, bastante diferente a un "miau" y empujó contra Tom. Era una reacción natural y Bill sintió un hormigueo en los dedos de sus pies.

Algo se sentía extraño en la forma en la que se estaban tocando, Bill estaba medio excitado, y medio temeroso. Casi sentía que podía vomitar o parar de respirar, o tal vez respirar demasiado.

Tom gruñó justo en su oído y se restregó especialmente fuerte contra él y Bill lloriqueó.

-¡Tom!

Ambos niños se apartaron bruscamente. Con las mejillas sonrojadas y el cabello desordenado ante el tono de regaño de su madre.

-No hagan eso -dijo ella con voz suave pero todavía firme.

-Solo estábamos jugando -respondió Tom. Su boca formando un puchero y mirándola como si estuviera a punto de llorar.

-Yo era un gatito -dijo Bill, como si estuviera explicando toda la situación-. Tom era un perrito.

Simone asintió con la cabeza y se sentó de cuclillas cerca a ellos.

-Está bien pretender que son gatitos o perritos, pero no pueden jugar así. -Dio una palmadita en las cabezas de sus hijos-. Tom, nunca le debes hacer eso a Bill ¿está bien?

Tom asintió, calmándose un poco mientras Simone sobaba su desordenado cabello.

-¿Pero por qué?

-Porque no puedes -respondió, luciendo algo nerviosa-. Podrías lastimar a Bill.

-Pero no me pasó nada -intervino Bill, con los ojos muy abiertos-. Se sintió gracioso.

Simone sonrió suavemente y ayudó a los dos chicos a levantarse.

-Vayan a lavarse las manos para la cena, a menos que quieran comer en el piso como lo hacen los perritos y gatitos reales.

-¡Sip! -respondió Tom.

-Argg -chilló Bill. Ambos se levantaron, sosteniendo las manos de Simone-. Mami, Tom no era un buen perrito.

Tom miró con furia a Bill detrás de las piernas de su mamá.

-Grr...

Bill silbó y Tom le sacó la lengua.

-Ya, ya, nada de perritos y gatitos en la mesa. Juego terminado -les dijo Simone.

Bill le sonrió ampliamente a su hermano, y Tom le devolvió la sonrisa. La mente de siete años de

Bill sabía mejor que nadie que podía desobedecer a su madre, pero no podía entender por qué habían hecho mal. No podía entender porque ella estaba tan en contra de que jugaran de esa manera de nuevo. Le había dicho a Tom que podía lastimar a Bill - bueno, ciertamente Bill no se había sentido mal. Se había sentido excitado.

No podían esperar para jugar su nuevo juego de nuevo.
-
-
-
-Diez años-

Tom estaba echado boca abajo, después del colegio, escuchando música en su habitación. Estaba hojeando una revista de guitarras que su padrastro le había dado un par de días antes y recién conseguía mirarla. Admiraba mucho todas las guitarras de la revista, y esperaba algún día ser capaz de tener un par realmente bonitas que fueran suyas.

Escuchó estrépito y conmoción en el primer piso, y supo que Bill había llegado a casa, probablemente con su mejor amigo, Andreas.

-Emh -dijo, levantando el volumen de la música. Casi siempre le encantaba pasar el tiempo con Andreas y Bill, pero hoy no estaba de humor. Solo quería leer revistas y relajarse, aunque eso era imposible con Andreas y Bill alrededor. Ellos siempre andaban hiperactivos.

Los miedos de Tom se realizaron cuando la puerta se abrió y apareció la cabeza de Andreas.

-¿Qué estás haciendo? -le llamó Andreas haciendo escuchar su voz sobre la música.

Bill empujó a Andreas, e ingresó al cuarto, y se dejó caer en la cama de Tom, pateando algunas revistas que estaban en el piso.

-Estoy escuchando música -dijo Tom.

-¿Qué? -preguntó Andreas, acompañando a Bill en la cama. Comenzaron a hojear las revistas de

Tom, quién suspiró y bajó el volúmen de la música.

-Dije que estaba escuchando música -repitió-. O por lo menos estaba hasta que ustedes, estúpidos, vinieron y lo arruinaron.

Bill entornó sus ojos.

-Te hemos traído algo.

-Sip -dijo Andreas, con los ojos brillantes-. Lo encontramos en el baño de hombres.

Tom se interesó un poquito.

-¿Qué es?

Andreas sacó una revista enrollada de su campera y la puso en la cama. Era una revista de Playboy. Tom se sonrojó solo viendo la portada.

-Dios -dijo, sonriéndole a su mejor amigo-. Esto es increíble.

-Tienes que ver la página doce -comentó Bill poniendo su cabeza sobre el hombro de Tom.

-Sí, es genial -añadió Andreas.

Tom tragó saliva y abrió la revista. No podía creerlo, habían chicas desnudas por todos lados.

-Dios -dijo de nuevo.

-¡Lo sé! -dijo Andreas, riéndose-. ¡Página doce!

Tom estaba apunto de cambiar de página cuando se escuchó un portazo proveniente del primer piso

-Rayos -se quejó Tom, agarrando la revista y poniéndola debajo de su almohada-. Mamá ha llegado.

-Debería estar yéndome -dijo Andreas-. Quédense con la revista, pero llévenla a la escuela mañana ¿está bien?

Tom sonrió y asintió.

-Bueno.

Andreas fue hacia la salida de la habitación y Bill se volvió hacia su hermano.

-Ya vuelvo -dijo, siguiendo a su mejor amigo.

Tom había sido dejado solo, y de repente, ya no estaba tan interesado en admirar guitarras. La revista Playboy estaba quemando un agujero bajo su almohada, y él estaba muriendo para ver que era lo asombroso con la página doce.

Bill no volvió y Tom le frunció el ceño cuando tuvo que bajar para cenar. Tom se hizo la promesa de no mover la revista de debajo de su almohada hasta que su madre les dijera buenas noches.

Se mantuvo fuera de su habitación el resto de la tarde viendo televisión con Bill en la sala de estar.

Nunca dejó de pensar en la revista.

-Ya niños, tiempo de acostarse -anunció Simone cuando eran casi las ocho.

-Mamá -chilló Bill-. Una hora más.

-Está bien -respondió Tom inmediatamente, levantándose y besando a su madre en la mejilla-.

-Buenas noches mamá, Bill.

Bill le dio a Tom una mirada graciosa mientras estaba subiendo rápidamente las escaleras.

Rápidamente Tom se cepilló los dientes, preparándose para la cama antes de retirarse a su habitación por la noche. Cerró la puerta y apagó las luces, tomando una linterna de su escritorio.

Entonces, lentamente se metió en su cama y deslizó con su mano bajo la almohada. Sintió la revista y la jaló.

Sí -susurró, sentándose contra la cabecera de la cama y poniendo la revista en su regazo. Prendió la linterna e iluminó debajo de los cobertores. Una modelo con pechos grandes, y con poca ropa apareció y Tom sonrió.

-Página doce. -Estaba a punto de abrir la revista cuando escuchó el sonido de la puerta abriéndose.

Escondió la revista debajo de su almohada.

-Oye. -Era Bill. Tom soltó un suspiro de alivio y sacó la revista-. ¡Así que eso era lo estabas haciendo! -dijo Bill-. Déjame mirar también.

Tom se apartó y permitió a su hermano introducirse bajo las sábanas junto a él. Ellos compartían la cama más de lo que probablemente era común, pero ninguno parecía darse cuenta de eso.

Pero si su madre supiera, se turbaría un poco.

Tom volteó a la página doce inmediatamente. Sonrió ampliamente.

-¡Vaya!

-Sí -asintió Bill, recorriendo con un dedo la foto.

A lo largo de la página había una fotografía de una rubia bien dotada completamente desnuda con las piernas abiertas en toda su extensión. Ambos muchachos habían visto mujeres sin ropa en la parte de arriba una vez o dos (después de todo tenían todo sistema de canales de películas) pero nunca completamente desnudas. Miraron fijamente la imagen un par de minutos más, y entonces Tom cambió de página, admirando a la siguiente modelo.

-Ella me gusta -dijo, señalando la foto de una morena que usaba un uniforme de colegio. Bill asintió y ahogó un bostezo.

-Tom -dijo suavemente-, ya las he visto todas antes.

-Yo no. -Tom siguió viendo, su cara poniéndose cada vez más roja, y sintiendo cosas en su estómago, pero solo un poco. Era un sentimiento extraño, uno que también era familiar.

-Tommmm -se quejó Bill.

Tom sacudió su cabeza.

-Ahora no, Bill.

El menor frunció el ceño y se arrodilló un poco.

-Miau.

-No, Bill -dijo Tom distraídamente-. No esta noche.

-Tomi. -Bill puso su frente en el hombro de Tom y empujó, todavía sin quitar la vista de las páginas.

Se acercó a una de las imágenes.

-Dios, no sabía que ellas... no sabía que se quitaban todo el pelo -dijo Tom, estudiando la página llena de chicas afeitadas-. Eso es... increíble.

-Tomi -farfulló Bill-. Miau.

-Bill...

Bill ronroneó ruidosamente, dejándose resbalar y frotándose contra el costado de Tom. Tom entornó los ojos y trató de ignorarlo.

-Por la... Esta chica tiene una increíble ropa interior, puedes ver todo a través de ella... ¿Por qué la usará? Me gustaría que no estuviera usando -dijo Tom, encontrando difícil ignorar a Bill quien estaba restregándose cada más veas más insistentemente.

-¿Miau?

Tom miró a Bill. Bill se congeló con una pequeña sonrisa en sus labios.

-No podemos jugar, es demasiado tarde -le dijo Tom-. Y mamá podría oírnos o algo.

-¿A quién le importa? -respondió Bill, sacando su labio-. ¿Qué tiene de malo, de todas formas?

Tom no sabía porque su madre encontraba tan raro el que ellos jugaran "sus juegos", pero ahora pensó que tal vez ella podría comprender. La manera en la que sentía mirando a la mujer con la ropa interior transparente era la misma en la que se sentía cuando estaba jugando con Bill.

Tom se sonrojó un poco.

-Quizá estamos muy grandes para jugar.

La cara entera de Bill cayó y dejó caer sus hombros hacia delante.

-Está bien -dijo Bill. Se levantó, sus pijamas arrastrándose-. Si te gusta la revista más que jugar conmigo...

-Espera -le detuvo Tom, poniendo la revista debajo de su almohada.

-No, me voy a la cama. Nos vemos en algún momento -respondió Bill caminando hacia la puerta.

-Grr.

Bill miró sobre su hombro.

-¿Miau?

Tom se posicionó en sus manos y en sus rodillas y se inclinó hacia delante.

-¡Guau!

Bill sonrió y adelantó unos pasos.

-Miauuuuu...

Tom agarró a Bill por los hombros, inmovilizándole fácilmente en la cama. Bill jadeó y débilmente
peleó, pero era raro que ganara. Era siempre el cachorro, ahora perrito de tamaño medio, quien ganaba. El gatito nunca obtenía la victoria.

Bill lamió la mejilla de Tom, y él le gruñó en respuesta, sujetándole fuertemente. La revista realmente le había irritado y sentía la energía recorriendo a través de todos sus miembros. Tom gruñó en la oreja de Bill y apretó sus costados. Bill maulló y arqueó su espalda, poniendo los huesos de su cadera contra los de su hermano. Ambos gimieron y Bill comenzó a retorcerse debajo de Tom, pelando sin realmente tratar.

Tom verdaderamente se estaba divirtiendo jugando con Bill, incluso más de lo usual. Los dos sabían que la revista tenía algo que ver con eso. Él gruñó cerca a la cara de Bill y movió sus caderas, como normalmente lo hacía. Ambos adoraban la dolorosa sensación en sus estómagos cuando hacían eso. Pero esta vez fue diferente, Tom sintió algo extraño que pasaba en sus pantalones.

Él estaba...

-Tomi ¿qué es eso? -preguntó Bill, con los ojos bien abiertos. Tom rápidamente se apartó de su hermano, arrodillándose. El pantalón de pijama de Tom estaba un poco ajustado en la parte delantera. Si había pasado antes, Tom no lo había notado, o la situación no había sido tan obvia.

-Está duro -dijo Tom, sobrecogido. Bill se inclinó hacia delante, alzando sus manos como si fuera a tocarlo-. No lo hagas.

Bill asintió y bajó su mano.

-¿Duele?

-No -respondió Tom-. Creo que nadie debe de tocarlo.

-¿Se... siente bien?

Tom respondió que sí con la cabeza, tocando con sus manos suavemente el bulto.

-¿Entonces por qué no puedo tocarlo? -Dolor revoloteando en el rostro de Bill-. ¿Es como cuándo jugamos?

-No lo sé, pero no puedes tocarlo -dijo Tom-. Mamá nos lo dijo hace mucho tiempo ¿te acuerdas?
-Pero aún jugamos. -Bill había comenzado a sollozar un poco; confusión en sus ojos-. Quiero ver.

-No puedes. -Tom no podía mirar a Bill. Se encogió un poco mientras estrujaba su dureza-. Woah.

-¿Qué Tomi?

-Pasó algo... no sé. -Tom levantó la vista. Su hermano le estaba observando intensamente, inclinado hacia delante.

-¿Es mi culpa? -preguntó Bill en voz baja.

Tom pensó en eso. Podía ser la culpa de Bill, pero ellos habían jugado ese juego muchas veces antes y nada diferente había sucedido. La única cosa diferente esa noche había sido la revista.

-No lo sé -dijo Tom, de nuevo-. Creo que tal vez deberías ir a tu cuarto.

-Déjame ver -inquirió firmemente Bill-. A veces mi cosa también duele.

-¡Por la mierda, no duele, Bill! -exclamó Tom, haciendo un gesto.

Bill se enfadó.

-¿Ya nunca vamos a jugar más... porque tu... cosa está dura?

-Probablemente te pinche -dijo Tom en voz baja. Había pasado por el horror, a sobrecogimiento, a tener el extraño sentimiento de orgullo sobre eso-. Se siente realmente grande. -Ahora, de hecho, quería mostrarle a Bill. ¡Alguien debía ver lo grande que era!-. Te lo muestro pero no puedes decir a mamá.

Bill asintió rápidamente.

-Está bien, está bien.

Tom sonrió un poco y se bajó el pijama.

-Woah -exclamó Bill. ¿Y no duele?

No -contestó Tom. Se tocó un poco-. Se siente bien.

-Vaya, esto es más interesante que las revistas. -Bill alzó la mano y la acercó pero se detuvo rápidamente-. Lo siento.

-Puedes tocarlo una vez -dijo Tom. Bill sonrió y acarició suavemente con una mano, como si fuera un gatito o un cachorro. Tom dejó salir un gemido alto y Bill tocó de nuevo.

-Creo que se mueve -dijo el menor de los Kaulitz, con los ojos muy abierto-. ¡Dios mío! -Bill apartó su mano-. ¿Qué vas a hacer con eso? -Tom se encogió de hombros-. ¿Qué pasa sino se pone normal?

-Lo hará -dijo Tom-. Tal vez.

-Se notará en la escuela mañana.

-Sí. -Tom miró hacia abajo, admirándose-. Es tan grande.

-Gigante. -Lentamente Bill movió su mano hacia la ingle de Tom-. ¿Puedo tocarlo de nuevo?

-¿Por qué? -Tom suspiró-. Bueno.

Bill recorrió a lo largo y luego lo atrapó, apretando. Tom lloriqueó y sus caderas empujaron contra las frazadas.

-¡Dios! -exclamó Bill. Apartó su mano y sonrió vacilante.

-Sí, eso se sintió muy bien -dijo Tom, con los ojos abiertos de sobremanera.

-Tomi...

-¿Qué?

-Creo que tal vez... yo también tenga uno. Emh. Tú sabes, como el tuyo. Oh Dios, se siente raro.

-Muéstrame.

-De ninguna forma. -Bill hizo un gesto mientras retorcía el dobladillo de su camiseta con sus dedos-. Lo siento gracioso, todo está apretado. Siento un hormigueo.

Tom asintió.

-Enseña.

-Pero...

-Yo te mostré el mío -dijo Tom-. Tú tienes que mostrarme el tuyo.

Bill mordió su labio e hizo un suave "hmph" antes de bajarse los pantalones. Él no estaba tan duro como Tom, pero definitivamente tenía potencial.

-Wow -dijo Tom-. ¿Cómo? El mío es por la revista, creo.

-No lo sé -respondió, mirándose a sí mismo. Se cogió y retorció. Bill soltó un aullido-. Tomi, eso es genial. No sabía que podía pasar esto.

Tom estaba sonriendo de oreja a oreja. Se sentía como un hombre.

-¿Qué vas a hacer con el tuyo?

Bill se encogió de hombros.

-Nada, creo. Me pregunto si Andreas sabe de esto.

-No hables de Andreas mientras tengo el pantalón abajo -gruñó Tom.

Bill río por lo bajo.

-No hay duda de por qué él quiere que lleves la revista mañana.

-Cállate -dijo Tom empujando a Bill con su hombro. Bill chilló y casi se cae encima de la cama.

Con una mueca de dolor, Bill se subió su pijama.

-Debo de ir a mi cuarto.

-¿Por qué? -Tom se sorprendió de su propia voz, no sonó como él.

-Porque... estoy cansado -replicó Bill.

-¿Qué hay con eso? -Tom señaló los pantalones de Bill.

-Eh, no lo sé... Estoy seguro de que desaparecerá cuando me duerma.

Tom río.

-Sí, está bien. Buenas noches.

-Nos vemos.

Bill dejó la habitación y cerró la puerta detrás de sí con cuidado. Tom se echó en su cama y se dio cuenta que su pantalón todavía estaba bajado.

-Wow -murmuró, observando fijamente su erección. La tocó de nuevo, y mientras se sentía bien, también se sentía extraño.

No sabía que hacer con eso. Pensó en la revista que estaba debajo de su almohada y su ingle se arqueó. Sin embargo, cuando pensó en Bill debajo suyo y gruñendo en su oído mientras su gemelo le lamía la cara y maullaba, se sintió aún más duro, más grande.

Tom estaba confuso. Rodó sobre la cama y trató de calmarse.
-
-
-
-Trece años-

-Déjame ver -dijo Tom, alargando la mano. Bill negó con la cabeza y arrugó el pedazo de papel.

-Es tonto... es nada -contestó Bill. Ambos estaban en la sala, una guitarra en el regazo de Tom, y un cuaderno en el de Bill.

-Quiero leer, necesitamos canciones nuevas -dijo Tom. Bill movió su cabeza de nuevo-. Vamos.
Bill se negó. Las cosas habían cambiado entre los chicos durante los dos últimos años, ya no eran tan cercanos como alguna vez lo habían sido, y estaba avergonzado de que Tom leyera sus nuevas letras.

Tom no sabía que Bill estaba así, pensaba que Bill estaba enojado con él de nuevo. Habían estado peleando bastante últimamente, desde la formación de su banda. Las cosas estaban tensas y los ánimos encendidos, ambos querían el control.

-Solo dámela -exigió Tom.

-Lo voy a arrugar. -Bill agarró el papel y escupió en él-. Y ahora mi saliva está ahí.

-No me importa. Tu saliva está en todos lados-dijo Tom, empezando a molestarse-. O soy yo el que escribirá canciones de ahora en adelante.

Bill empujó el papel debajo de la parte trasera de su pantalón y le dio a Tom una sonrisa turbia.

Tom estrechó los ojos.

-Grr.

Los ojos de Bill se abrieron mucho. Por un momento se miraron fijamente sin moverse.

No habían jugado ese juego desde hacía mucho tiempo. No desde...

Bill se sonrojó y dijo: -¿Qué?

Tom puso su guitarra en el piso y se puso en sus rodillas. Debía de ser algo tonto, Bill debía de reírse, pero cuando Tom gruñó de nuevo, no puedo hacer nada más que sentir un escalofrío.

-Déjame ver -dijo Tom, avanzando lentamente hacia delante.

-Tom...

-Voy a atraparte, y yo siempre gano -anunció Tom.

Bill dejó escapar un corto aliento.

-No, no vas a hacerlo.

Tom se arrojó hacia delante, agarrando los brazos de Bill y tratando de derrumbarlo. Un costado de Bill se apretó contra uno de los brazos del sillón y él jadeó.

-¡Detente Tom! -Empujó a Tom, alejándole y haciéndole caer en el piso-. ¡Eso es muy tonto!

Pero Tom no se rindió, jugar a pelear con Bill le hacía sentir que eran cercanos otra vez. Tan cercanos como solían serlo cuando compartían todo. Agarró a Bill del tobillo sorpresivamente y le hizo caer al suelo, junto a él.
En el estado sorprendido de su hermano, fue fácil para Tom sacar ventaja. Agachó su cara, muy, muy cerca a la Bill.

-Maúlla

Bill se burló.

-No.

-Hazlo -exigió Tom, sonriendo-. O te jalo del cabello.

-No vas a hacerlo -respondió Bill-. Voy a gritar.

-Juega -dijo firmemente Tom-. Vamos, tú lo inventaste.

-¿Lo hice? -Bill trató de deslizarse del asimiento de Tom, pero los brazos de su hermano se habían puesto más fuertes desde que tocaba la guitarra y ya no era tan fácil para Bill dominar por más que quisiera-. Déjame Tom.

Tom se inclinó aún más, la punta de sus rastas cepillando las mejillas de Bill. Bill sacudió su cabeza rápidamente, haciendo una mueca y retorciendo sus brazos. Hacía tanto tiempo que no jugaban que él no quería jugar; solo quería estar en igual condición que Tom, tal vez ser capaz de inmovilizarlo.

Pero algo en los ojos de su hermano le dijo que no, que ese era el modo el que se suponía que tenía que ser, y Bill relajó sus bazos y miró hacia arriba.

-... miau.

Tom lució una amplia sonrisa.

-Grrr... Arrroof.

-¿Miau? -Bill volteó su cabeza hacia un lado, exponiendo su largo cuello, y Tom lamió como si fuera un perro. Bill se estremeció por un momento pero entonces se dio cuenta que él tenía unos cuantos trucos por su cuenta. Agarró el antebrazo de Tom y clavó sus uñas en la piel. Tom gritó y ambos rodaron otra vez, riéndose y ladrando y maullando.
Se sentía tonto, y lo era.

-Bill -dijo Tom con la voz grave y baja-. ¿Ves? Te tengo.

-Pero no tienes mi canción -dijo Bill, astutamente-. Lo escondí bajo los cojines del sillón.

Tom trató de quitarse de encima de Bill, pero él lo atrapó con sus brazos y piernas tan fuertemente como pudo.

-Te atrapé -dijo. Arqueó su espalda un poco y mordió el mentón de Tom-. No habíamos jugado desde hacía mucho tiempo.

Tom gruñó, sacudiéndose un poco del agarre de Bill.

-Gatito tonto -fue todo lo que comentó.

Bill se río.

-Estúpido perro. -Arañó fuerte la espalda de Tom.

-Mierda. Ahora veo porque dejamos de jugar esto -dijo Tom. Empujó a Bill hacia abajo y mordió su hombro. Bill chilló y maulló mientras su gemelo baboseaba su cuello-. El perro siempre muerde al gato.

-No más -contestó Bill. Se arqueó lo que más que pudo, atrapando a Tom desprevenido y retorciéndose contra él. Jadeó, sintiéndose estúpido y todavía más excitado de lo que estaba.

Gateó alejándose de Tom lo más rápido que podía, pero Tom le agarró de las piernas y lo volvió a donde estaba.

-No estás jugando correctamente -dijo Tom. Volteó a Bill y se situó encima de él. Los ojos de Bill se abrieron mucho mientras Tom pegaba con fuerza su cuerpo. Fue entonces cuando ambos se dieron cuenta de cuán excitados estaban.

-Tom. -Bill respiró pesadamente-, estás tocándome.

Tom jadeó. Él estaba duro contra el estómago de su hermano.

-¿Y?

-Se supone que no debería ser así.

-Es un juego -dijo Tom, comenzando a mover su cuerpo en un vaivén-. Solo estamos... jugando.

-Oh -replicó Bill, dejando que un jadeo desigual escapara de sus labios. Eso asustó a ambos, y

Tom trató de ocultar su sorpresa enterrando su cara en el cuello de Bill y dando una larga lamida en la piel. Bill soltó un suspiro profundo y puso sus piernas alrededor de Tom de nuevo, atrayéndolo fuertemente, forzando a sus cuerpos a pegarse más-. Tomi, puedo sentirlo.

-¿Qué?

-Tu... cosa. Puedo sentirlo de nuevo -susurró Bill. Moviendo su hombro hizo que la cara de Tom se alejara de su cuello y lamió a lo largo de su mandíbula-. Miau, miau.

Tom gruñó. Se estaba excitando más, y sintió algo levantarse de parte de Bill, también. Trató que sus erecciones chocaran, queriendo saber que pasaría si se frotaran los dos.

-Ohhhh -gimieron juntos.

Tom mordió la barbilla de Bill y este ronroneó fuerte con los ojos cerrados y arqueado hacia atrás. Tom comenzó a chupar suavemente el cuello de su hermano, cerrando los labios en la piel caliente y absorbiendo. Hizo un remolino con la lengua y Bill maulló bajo.

-Miau, Tomi -murmuró, lamiendo cerca de la nariz de Tom-. Ay, mierda.

-Sí -contestó, embistiendo fuerte y con una mueca-. Grr...

Se movían juntos, encontrando un extraño, áspero ritmo con sus caderas. Las manos de Tom resbalaron por los costados de Bill, situándolas luego en el trasero de su hermano, y empujando contra sí mismo; ambos gimieron.

Bill jamás había sentido algo como eso, era mejor que masturbarse, y realmente pensó que era la mejor cosa que existía. También sabía que no deberían de estar haciendo eso, especialmente no ahí, pero eso solo le hacía sentirse mas excitado. Estarían en muchos problemas si su mamá les encontraba.

-Oh, buen cachorrito -dijo Bill sin aliento. Tom río y empujó su cuerpo contra Bill de nuevo.

-Gatito perezoso, solo echado -gimió Tom. Bill hizo una mueca e inclinó la cabeza, lamiendo los labios de Tom-. ¡Mierda!

-Miau -dijo de nuevo Bill, alejando su cara para probar a Tom, quien le siguió lamiendo descuidadamente el mentón de Bill y su labio inferior-. Uhhh, Tomi.

-Arrrof -ladró Tom lentamente, en un tono que no quiso excitar a Bill, pero lo hizo de todos modos. Bill jadeó y separó sus muslos, levantando las caderas hacia Tom aún más, sintiendo sus erecciones moviéndose juntas. Era casi doloroso, pero se sentía tan bien... y no podían parar.

Tom jadeó cerca a la cara de su hermano, y entonces hizo lo que ninguno hizo. Lamió los labios de Bill, presionando; puso una mano detrás de la cabeza de Bill y lo besó intencionalmente.

Al principio Bill se estremeció pero entonces se dio cuenta que no había casualidad, no había sido un error; se metió en el beso y cerró sus ojos, lamiendo a lo largo de los labios de Tom y ronroneando insaciablemente.

Cuando se alejaron, Bill se quejó. Tom clavó su erección contra él. Ambos ya no estaban pretendiendo que lo que estaba pasando, no estaba sucediendo. Era una carrera para correrse, los dos se restregaban desesperadamente, irradiando calor por todos lados, lamiendo los labios del otro.

-Ah, Dios... -suspiró Bill. Nadie le había tocado de esa forma antes, nunca nadie le había besado así antes-. Ahora veo porque mamá no quería que hiciéramos esto -dijo, riéndose un poco mientras se movía contra Tom.

Tom rió también, moviéndose con más rapidez y dureza.

-Sí, esto es... mm...

Besó y lamió los labios de Bill, rápido y descuidadamente. Podía sentir a su orgasmo viniendo, apretando sus testículos y tensando su miembro, poniéndolo aún más duro. Ahora se dio cuenta completamente de lo que antes sentía por su hermano cuando eran niños, quería restregarse contra Bill, besarle como quería hacer con las chicas de la revista Playboy.

La idea debió de sorprenderle, incluso tal vez repugnarle, pero en cambio se sintió aliviado.

Embistió fuerte contra Bill una vez más y se corrió en sus pantalones gritando como él solo.

Tenían suerte de estar solos. Bill se retorció debajo suyo, y Tom deslizó su mano hasta la erección de su hermano y presionó, girando su muñeca.

-Ahh -sollozó Bill, corriéndose, estremeciéndose mientras Tom continuaba apretándole a través de los pantalones-. Tom...

-Eso estuvo bien ¿no? -preguntó Tom. Bill asintió, temblando contra el piso. Tom puso su cara contra el cuello de Bill. Estaba aliviado porque ahora sabía por qué su hermano le excitaba, sabía porque lo extrañaba tanto en las noches. Realmente le gustaba Bill, y quizá podrían jugar de nuevo.
-
La puerta de Tom chirrió abierta tarde esa noche, y él se movió, mirando sobre su hombre con un ojo abierto. Se sentía aturdido y desorientado.

-¿Tomi?

Tom parpadeó un par de veces. Era Bill, por supuesto que lo era. Inmediatamente Tom apartó una esquina de su cobertor por la costumbre de cuando eran niños. Bill se echó a su lado, y Tom esperó a que pegara sus cuerpos, pero su hermano no lo hizo.

-Oye -susurró Tom.

-Hola -respondió suavemente Bill, manteniendo la distancia-. No podía dormir.

-¿Por qué?

-Me mantuve pensando en tu cosa. En mi cosa. Y lo que pasó con nuestras cosas.

- Mierda, Bill -gruñó Tom-. ¿Qué... hay con eso?

-No lo sé... fue raro -dijo Bill-. Estoy confundido.

-¿Quieres jugar? -Tom comenzó a moverse más cerca de Bill.

-No -respondió Bill, levantando una mano para separle-. No lo creo... tal vez sí. Solo...

-¿Por qué no? -Tom tocó el hombro de su hermano y Bill, aunque se estremeció no le apartó.

-Hace años mamá nos dijo que no hiciéramos eso. Tú sabes. Hoy más o menos entendí el por qué.
Tom asintió ligeramente.

-¿Entonces por qué?

-Sé que lo entiendes, Tomi, probablemente lo entendiste antes que yo -dijo Bill.

-No lo hice, no realmente -contestó Tom-. Solo... quiero hacerlo de nuevo.

Bill frunció el ceño.

-Pero no podemos porque mamá dijo que...

-Mamá también dijo que las luces debían apagarse a las diez y nosotros nunca nos fuimos a la cama -dijo Tom. Se movió más cerca de Bill, su mano tocándole el estómago-. Quiero verlo de nuevo, y esta vez quiero tocarlo.

Bill no pudo hacer más que dejar salir un pequeño chillido.

-¿Quieres ver... mi cosa?

-Deja de decirle cosa -dijo Tom, sonriendo.

Bill tragó saliva.

-¿Quieres ver mi pene?

De alguna forma eso era peor pero Tom asintió.

-¿Puedo?... ¿Está duro?

-Sí -respondió en voz baja-. Está más grande ahora, ya sabes, de lo que era antes, cuando lo viste por última vez. ¿Estás seguro que no nos vamos a meter en problemas?

-Las luces están apagadas -dijo Tom-. Mamá no puede venir.

-Luces apagadas -repitió Bill lentamente.

Las 'luces apagadas' era una regla de la casa. Era el producto de una conversación bastante vergonzosa con su madre acerca de 'Yo sé que están creciendo', 'Voy a respetar su privacidad' y 'tal vez otra responsabilidad para ustedes debería ser lavar su ropa de dormir de ahora en adelante'. Los gemelos habían estado de acuerdo en lavar su ropa y está bien, las luces estarían apagadas a las diez; eso significaba que su mamá no podía subir las escaleras por nada porque Dios sabe que ella no quería entrar cuando ellos estaban "creciendo".

-No lo sé, se siente mal -añadió Bill pero con una sonrisa formándose en sus labios.

-Realmente me gusta besarte -dijo sinceramente Tom-. Y creo que a ti también te gusta.

-Me gusta tu pene moviéndose contra mí.

-Maldita sea, Bill -dijo ruidosamente Tom con una mueca mientras sentía su estómago revolviéndose.

-Bueno, lo hice.

Tom suspiró.

-Así que... qué importa. Cuando las luces estén apagadas podemos hacer lo que queramos.

-¿Estás seguro? -Bill estaba mirando a su hermano como si él pudiera tener todas las respuestas.
Tom asintió seguro. Bill volteó por su lado y acercó mucho su cara a la de Tom-. Miau.

Tom sonrió.

-Grr...
-
-
-
-16 años-



Tom se tomó su tiempo para comer su cereal esa mañana, sentado al frente de Bill en la cocina de su casa. Estaban en un pequeño receso de grabar y estar en tour, tomando un tiempo de descanso y relajación antes de otro pesado itinerario.

-Chicos -dijo Simone entrando a la cocina, atareada con sus pendientes-. Odio hacerles esto porque difícilmente les veo y ustedes ni siquiera llaman o escriben...

-Ma-má -gruñó Bill.

Simone sonrió.

-Pero tengo que ir a la ciudad todo el día para ayudar a Gordon con un par de cosas -dijo-. La casa es suya. Ya sé que les he roto el corazón.

-¿Puedo hacer una fiesta? -preguntó Tom con la boca llena.

-Claro. -Simone tornó los ojos y le dio un golpecito suave a Tom en cabeza-. Bill, estás a cargo.

-Sí, estoy a cargo -le dijo Bill a Tom, pateándole fuerte por debajo de la mesa. Tom atrapó el pie de Bill entre sus piernas y aprisionándole ahí.

-Les veo tarde esta noche, o posiblemente mañana. Quizá vayamos a un hotel -comentó Simone-. Estoy llevando mi celular, no que ustedes llamen alguna vez...

-Ma-má -esta vez dijeron ambos.

Simone le dio a Tom un beso en la cabeza y uno a Bill en la mejilla.

-Pórtense bien. -Les dio una última mirada y les dejó solos en la cocina. Bill observó a Tom divertido y tiró su pie lejos de las piernas de Tom.

-Estoy a cargo -dijo Bill con autosuficiencia.

Tom tornó los ojos y empujó una alarmante cantidad de cereal a su boca.

-Da igual -dijo.

Bill hizo una cara de repugnancia.

-Tomi, cierra la boca, es asqueroso.

-Eso no es lo que dijiste anoche cuando estaba lamiendo tu...

Bill pateó fuerte a Tom por debajo de la mesa de nuevo.

-Mamá dijo eso, así que yo mando.

-Si escucháramos a lo que mamá quiere, supongo que vas a estar durmiendo solo esta noche -respondió Tom con picardía. Bill hizo un puchero.

-Sí, claro. Hemos estado metidos en el bus del tur y en hoteles por un mes, no vas a ser capaz de quitar tus manos de mí -dijo Bill. Tom se encogió de hombros-. No pudiste ayer. Perrito malo, mamá estaba en el primer piso.

Tom gruñó un poco ante las palabras de Bill.

-Las luces estaban apagadas.

-Friccionaste todo tu pene contra mí esta mañana, Tomi -dijo Bill. Tom maldijo-. Las luces no estaban apagadas.

-Mierda, Bill.

Bill sonrió ampliamente.

-Lo hiciste.

-Sé lo que hice -farfulló Tom, sintiéndose ruborizado-. Dios... ¿por qué tienes que decirlo de ese modo?

-Miau -fue todo lo que dijo Bill, mirando intensamente a su hermano.

-Hmph. -Tom se levantó y puso su tazón de cereal en el regadero. Bill le siguió, pegándose a su camisa.

-Tomi -llamó Bill, pisándole los talones a Tom mientras él caminaba hacia la sala-. Tomiii.

-No suenas como alguien que está a cargo -replicó Tom.

Bill dejó ir a Tom y se sentó en el sillón.

-Bueno, estoy aburrido.

Tom le levantó las cejas a Bill.

-Tenemos la casa para nosotros.

-Verdad. -Bill se dejó caer y tamborileó su estómago con sus dedos-. Verdad. Verdad.

Tom miró alrededor. Raramente habían hecho algo fuera de su habitación mientras estaban en casa. Se sentó junto a Bill en el sillón y le tocó un muslo. Bill hizo un sonido suave y se giró hacia Tom.

-Aquí no -susurró.

-¿Entonces dónde? -susurró de vuelta. Los ojos de Bill se abrieron de sobremanera.

-Tengo una idea.

-Uh oh.

-¿Qué te parece... -canturreó Bill un poco, mirando el techo y moviéndose en su asiento-... la cama de mamá y Gordon?

Tom hizo una mueca.

-Ugh.

-Miau -respondió Bill, bajándose del sillón y poniéndose en cuatro patas. Comenzó a moverse sigilosamente por el lugar en dirección al cuarto de sus padres-. Vamos, ella tiene el cable en su habitación. Si algo pasa nos ponemos a ver películas sucias.
Tom se rió.

-Ya, está bien.

Siguió a Bill a dentro la habitación y sintió algo de nostalgia, incluso cuando ellos estaban ya en casa. De niños, solían acampar en la habitación de su mamá en los días libres y pasar el día entero en la cama viendo dibujos animados o jugando Go Fish, o cualquier cosa que los niños hicieran.

Bill saltó hacia la cama y se dejó caer pesadamente de espaldas.

-Aquí vimos por primera vez porno porque ella tenía el reproductor de DVD.

-Sip -dijo Tom, sonriendo y sentándose en la cama-. Es cierto.

-Bastante pervertido -dijo Bill. Se movió cerca a Tom y agarró su muslo-. Consiénteme...

Tom tragó saliva, viendo a Bill acurrucarse contra él.

-¿Aquí?... ¿En serio?

Bill asintió.

-Necesito una buena caricia, Tomi.

Las palabras de Bill fueron directamente hasta el miembro de Tom despertándole. Era tan fácil caer en su pequeño juego. Se dobló sobre Bill y lo forzó a echarse de espaldas.

-Dije consiénteme, no que me molestaras -suspiró Bill.

Tom se inclinó hacia abajo y lamió la cara de Bill.

-La misma cosa.

-¿Vas a sacar tu pene y frotarlo por todos lados de nuevo? -preguntó Bill con los ojos muy abiertos. Tom se sorprendió-. ¿Quieres que lo humedezca con mi boca o ya está húmedo?

-Mierda, Bill -dijo lentamente Tom, poniéndose encima de Bill. Bajó sus caderas y pasó a lo largo del miembro de Bill.

-Se siente duro -comentó Bill.

-Eso es porque... -dijo Tom embistiendo a Bill un par de veces-, lo está.

-¿Por mí?

-Por ti -respondió. Inmovilizó a Bill contra las mantas y ladró fuertemente en su oído. Bill ronroneó, retorciéndose debajo de él, agarrando a Tom por la espalda y jalándole de las rastas.

Tom resbaló sus manos por el esbelto talle de Bill y enganchó sus dedos en la cintura del pantalón de Bill. Jaló la prenda unas veces y cuando Bill abrió su cinturón, Tom se las arregló para bajarlos junto con el boxer. Bill rió y se sacó su camiseta por la cabeza, arrojándola hacia el piso. Pronto estuvo desnudo y eso hizo temblar a Tom.

-Quiero verte ahora -dijo Bill, tirando del dobladillo de la camiseta de Tom-. Nunca logro hacerlo.
Tom arrugó su nariz.

-Es porque siempre es de noche o algo cuando no--

-Miau -interrumpió Bill, levantando una ceja.

Tom maniobró con sus pantalones, sonriendo con satisfacción. Bill subió fácilmente la prenda y entonces la camiseta de Tom fue historia. Por un momento ambos solo se miraron mutuamente, sus entrepiernas endurecidas.

-Mierda. Ven aquí -dijo Tom con voz rasposa y baja. Bill gateó hacia su regazo y rodeó las caderas de su hermano con sus piernas haciendo que sus erecciones se frotaran-. Grr.

-Ssh. -Bill dio un golpe suave en el cuello de Tom y comenzó a moverse en un vaivén, volviendo a Tom loco.

-No me digas "ssh" -contestó Tom, casi gruñendo y puso sus dedos en los labios de Bill-. Chupa.
BIll levantó una ceja.

-¿Por qué?

-Porque quiero ponerlo dentro de ti -dijo Tom-. Justo como te gusta.
Bill de inmediato chupó los dedos y se movió en el regazo de Tom, su miembro dejando un rastro húmedo en el estómago de su hermano.

-Mmm -gimió-. Hazlo.

Tom apretó los dientes y sacó sus dedos de la boca de Bill, mirando los hilos de saliva desde los labios de Bill a su mano.

-¿El gatito quiere una buena caricia larga?

Bill maulló y se sentó en sus rodillas, su trasero a unos centímetros del regazo de Tom.

-Sí, por favor.

-Está bien. -Tom lamió el cuello de Bill, como un cachorrito animado y presionó un dedo húmedo en el cuerpo de su gemelo.

Bill inmediatamente empujó hacia delante, acostumbrado a la penetración. Habían comenzado a jugar con los dedos hacía un par de meses pero ya era una de las cosas favoritas de Bill.

-Más -gimió Bill. Tom aceptó y metió un dedo más, curvándolo y mirando a Bill arquear la espalda y sollozar-. Más. Tócame más, por favor.

-Dios -murmuró Tom agregando dos dedos-. Recuerdo cuando un solo dedo era suficiente.

-Necesito más, más profundo -lloriqueó Bill-. Toca mi botón miau.

Tom rió, quitando sus dedos.

-¿Tu botón miau?

Bill suspiró moviéndose en el regazo de Tom.

-Tú sabes donde está. Encuéntralo

-Tú estás a cargo -respondió Tom, poniendo cuatro dedos dentro de Bill. Su hermano jadeó y apretó los dientes, casi viendo estrellas-. ¿Puedes manejar eso?

-Mmm. -Bill se movió de arriba a abajo, gimiendo mientras los dedos de Tom rozaban su próstata, sin estar completamente satisfecho-. Tom...

-Qué.

-Creo que deberías... -gimió suavemente. Tom estaba retorcía sus dedos, penetrando a Bill constantemente-. Tal vez deberías...

Tom besó el cuello de Bill.

-Tal vez qué.

-Quiero que pongas tu pene dentro de mí -dijo Bill-. Quiero tener sexo contigo.

-De ninguna manera -respondió Tom-. No, no. No podría... ponerlo ahí.

-¿Por qué? Imagina como se sentiría -murmuró Bill, apretando los dedos de Tom con su cuerpo tan fuerte como podía. Tom jadeó a través de sus dientes y su ingle vibró-. Mucho mejor que solo restregarnos.

-Me gusta lo que hacemos -dijo Tom, moviendo sus dedos dentro de Bill, quien chilló e inclinó su cabeza hacia atrás. Tom le lamió en el cuello.

-Lo pones dentro de las chicas -dijo Bill, poniendo su peso en el regazo de su hermano, tratando de que los dedos profundizaran.

-Yo no... no. -Tom se sonrojó-. No lo pongo ahí.

-Tienes que ponerlo ahí para tener sexo conmigo -respondió Bill-. ¿No quieres?

-No lo sé -dijo Tom honestamente-. Nunca he pensado en eso.

-Bueno, piénsalo -animó Bill contra el oído de Tom-. Piénsalo.

Bill continuó estrujando los dedos de Tom, contrayendo continuamente sus músculos. Tom estaba apretando los dientes, sumergido en sus pensamientos.

- Mierda, Bill -dijo finalmente, con una pequeña sonrisa formándose.

-¿Lo pensaste?

Tom asintió.

-Hay que intentarlo.

Bill soltó un alarido.

-Um, miau.

-Grrr. -Tom extendió sus dedos dentro de Bill, probando la resistencia. Bill gimió, haciendo su cabeza para atrás de nuevo, pero no parecía estar adolorido. Tom empujó sus dedos y los movió, tan profundo como nunca había estado antes-. ¿Más?

-Tú -susurró Bill-. Solo tú.

-Ah... -Tom apartó sus dedos con un sonido mojado-. Voy a tener sexo contigo.

-Vamos a follar.

-Mi pene -dijo resuelto Tom- en ti.

Bill se echó para atrás, abriendo sus piernas a lo largo en la cama.

-Oh Tomi.

Tom sintió una explosión en su estómago mientras miraba a Bill. Se inclinó hacia delante y besó la cadera de Bill, pasando la lengua por la peca de la que solo él sabía. Bill soltó un profundo suspiro y puso una mano en el cabello de Tom, jalándolo hacia él. Sus labios se conectaron y sus ojos se miraron, manteniendo el momento.

-Tienes que traer el lubricante si vas a poner esa cosa en mí -dijo finalmente Bill. Frotó su muslo contra el miembro de Tom y su hermano asintió frenéticamente. Sabía exactamente donde estaba el lubricante: escondido debajo de su almohada. Lo habían usado la noche anterior cuando
Tom había acariciando profundamente a Bill una y otra vez hasta que su hermano se había corrido-. Apúrate.

Tom brincó fuera de la cama recorriendo penosamente el camino hacia su habitación, pensando todo el tiempo: "Voy a follar, voy a follar, voy a follar". No había tenido sexo verdadero en bastante tiempo y su miembro se sentía listo para reventar al pensamiento de hacérselo a Bill.

Jugar con Bill ya era mejor que cualquier sexo que hubiese tenido con una chica, así que no podía imaginar lo que iba a ser meterle su pene.

Iba a averiguarlo pronto. Tomó el lubricante y bajó las escaleras yendo hacia el dormitorio. Bill todavía estaba echado boca abajo, pero tenía una mano en su miembro y dos dedos presionando dentro de su trasero.

-Jesús -dijo Tom-. ¿No podías esperar por mí?

-No -respondió simplemente Bill.

Tom sonrió ampliamente.

-Mierda, eso luce bien.

-Así que hazlo- respondió Bill, agarrando el miembro de Tom mientras este se deslizaba hacia la cama. Tom gimió y se puso encima de su hermano. Embistió y Bill lloriqueó, sacando los dedos de su trasero y poniéndolos en el hombro de Tom-. Trata ahora.

-Pareces que tienes todo bajo control -dijo Tom, chupando el dedo de Bill.

-Yo estoy a cargo -contestó Bill, poniendo sus dedos en la mejilla de Tom y tirando para que acercara su cara-. Y digo que pongas tu pene en mi trasero.

-Mierda, Bill -dijo Tom a través de sus dientes apretados. Se puso de rodillas y abrió el lubricante, puso un poco en su palma y descuidadamente puso el gel en su erección; sus ojos sin dejar de ver la cara de su hermano-. Extiende las piernas.

Bill obedientemente lo hizo. Tom gimió cuando dejó todo a la vista.

-Bill -dijo Tom-. Realmente eres... -Mordió su labio-. Luces bien.

-Oh, mierda, Tom -respondió Bill, tornando los ojos pero sonriendo-. Miau.

-Grr...

-Hazlo.

-Lo voy a hacer. -Tom movió su entrepierna contra el trasero de Bill, sintiendo el calor y estremeciéndose-. ¿Estás seguro?

-Lo he estado pensando por un tiempo. Sí -contestó con la cara sonrojada.

Tom sonrió y empujó la cabeza de su miembro dentro de Bill. Bill sollozó, estrujando las sábanas.

-Mierda, Bill. ¿Pensaste en esto?

Bill asintió, mordiendo su labio.

-Tomi, eso duele -dijo-. Apúrate y llega a la parte buena.

Tom no sabía si podía apurarse sin perder la cabeza y correrse dentro de Bill. Se movió con cuidado, despacio, sintiendo el increíble calor y estrechez de su hermano.

-Mierda, mierda -coreó.

Bill giró sus caderas un poco, sollozando ante el dolor de Tom entrando más profundo.

-Rápido, lo necesito -susurró Bill. Una gota de sudor bajó por su cabeza. Tom presionó tan profundamente como pudo e hizo la única cosa pudo pensar para hacer: retroceder y embestir de nuevo. Bill se incorporó del colchón, gimiendo de placer mientras el miembro de Tom tocaba su próstata-. Oh... ¡Ahí mismo! Sí, Tomi, sí.

-Te estoy hiriendo -logró decir Tom.

-No, no, no, no -dijo Bill cada vez que Tom arremetía contra él-. Dios, no.

-Sí -siseó Tom.

-Mmm miau. -Bill apretó los ojos, cerrándolos y arañó la espalda de Tom.

-Tus malditas, jodidas uñas -gimió Tom

Los dedos de los pies de Bill se curvaron tensos y sus piernas se pusieran rígidas. La erección de Tom estaba en él más de los que sus dedos alguna vez habían estado, y estaba presionando de la manera correcta. Bill atrapó con sus manos su miembro y apretó fuerte, tan fuerte como nunca lo había hecho; gritó fuerte en el oído de Tom.

-Mierda, Bill -gruñó Tom, levantando su cabeza y resbalando su miembro dentro y fuera del cuerpo de su hermano. Bill miró a Tom y se estremeció, perdiendo el control de sus músculos. Su cabeza se dejó caer en los cobertores y golpeó la cabecera de la cama un par de veces, y él solo sonrió tontamente.

Tom follaba como si se le fuera la vida en eso, dándole a Bill algo que sabía que necesitaba.

-Tom, Tom -soltó como quejido, Bill-. Se siente tan lleno...

-Uhh -gruñó Tom desde su garganta y arremetió contra Bill, haciendo que su cuerpo entero vibrara en curioso placer.

-Me estás sacando de mis jodidas casillas.

- Jodidas tus jodidas casillas -balbuceó Bill. Estaba perdido en lo que su hermano estaba haciendo, y en lo que él se estaba haciendo a sí mismo-. Uh... no voy a ser capaz de sentarme por una semana.

Tom solo embistió más fuerte, incapaz de detenerse en adentrarse y salirse del abrasador calor.

-Te tengo bien atrapado -murmuró Tom, empujando más fuerte sus caderas hacia delante-. Gatito estúpido.

Bill gimió, masturbándose y arqueándose tan alto que casi Tom se sale de su cuerpo.

-Cachorro idiota -dijo Bill tomando un profundo suspiro y entonces corriéndose con jadeos y gemidos. Su eyaculación fue a dar en el estómago de Tom y resbaló hacia el miembro de éste-. Oh Dios, detente -gimió Bill.

Tom negó con la cabeza.

-Joder, no.

-Duele -sollozó Bill.

-Por favor, Bill -gruñó Tom-. Un poco más... ya casi llego.

-¡Apúrate!

-No puedo apurarme -dijo Tom entre dientes-. Ah, mierda... trabaja conmigo, aprieta.

-Eh... -balbuceó Bill en vano.

-Grrr -gruñó Tom, alto esta vez y los ojos de Bill se abrieron mucho. Puso una mueca de dolor mientras trataba de apretar sus músculos interiores, pero era difícil.

-Tomi, no puedo -se quejó Bill-. No me hagas hacerlo.

-¡Vamos! -Tom se inclinó hacia delante y lamió sobre el cuello de Bill. Bill se retorció fuertemente debajo de él-. Bill, hazlo por mí.

-Te la chuparé -respondió Bill.

Tom negó con la cabeza de nuevo, a pesar de que la proposición había sonado atractiva.

-Solo... Estoy cerca, vamos jodido gatito.

- Guau -ladró Bill terco, pero trató de apretar sus músculos alrededor de Tom. Tom gimió y retrocedió, encontrando difícil de embestirle de nuevo; puso dos dedos en el trasero de Bill, abriendo y permitiéndose entrar. Bill jadeó y puso sus manos sobre sus ojos, de su boca salía un sollozo silencioso.

Tom al sentirse rodeado por Bill, se corrió instantánea y fuertemente dentro de su hermano. Bill jadeó y retorció sus caderas y sus rodillas se doblaron.

-¡Tomi!

-Uhngh. -Tom se dobló hacia delante, casi aplastando a Bill; este lo sostuvo apenas-. Lo siento.

-Lo hiciste en mí -dijo Bill-. Está todo ahí... Ah, puedo sentirlo, tal vez...

-Bill -gruñó Tom retirándose del su hermano y provocando que ambos jadearan.

-No te detuviste -se quejó Bill estirando sus piernas un poco y soltando un quejido.

-Yo... lo siento -respondió Tom. Se sentía un imbécil, pero la verdad era que había tenido uno de

los orgasmos más intensos de toda su vida así no había podido detenerse-. Se sentía muy bien.
Bill río.

-Mmm, me gustó.

Tom movió la cabeza y se quitó de encima de su hermano, mirando su miembro suave.

-Te gustar estar a cargo... ¿no?

Bill no respondió, estaba ocupado introduciendo cuidadosamente sus dedos dentro de su cuerpo,

-Mira -demandó.

-Deja de ser tan sucio, Bill.

Bill hizo una mueca y entonces lentamente levantó sus dedos hacia su boca.

-Miau -dijo y dio una lamida a sus dedos.

Tom cubrió sus ojos con sus manos.

-¡Por la jodida mierda, Bill!
-
-
-
-19 años-



-¿Recuerdas las luces apagadas?

Tom levantó la mirada de su guitarra. Él estaba sentado en una cama de hotel y Bill estaba echado a su lado, mirando inexpresivamente la televisión.

-La puta mejor regla de la casa -contestó Tom, fijando la vista de nuevo en las cuerdas de su guitarra.

-Recuerdo que era lo que pasaba después de que las luces estaban apagadas -dijo Bill.

-Mhmmm. -Tom rasgó un par de acordes y Bill cerró los ojos, tarareando-. Yo recuerdo lo que pasaba antes de las luces apagadas.

-¿Quieres que apaguemos las luces, Tomi?

Tom levantó una ceja.

-Ruff.

Bill rió y rodó por la cama, apagando la lámpara y el cuarto quedándose a oscuras. Había el sonido de una guitarra, labios juntándose, y muy suavemente, el más bajito de los miaus.
Fin

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Grûbe!

Vale, pues siguiendo la linea del Blog anterior, este fic es el primero que publicamos, es por mucho uno de mis favoritos, vagando por internet encontre esta imagen que hiso una chica...ummm...no recuerdo el nombre pero es muy buena *sorry, despues corrijo esto* que lo hiso inspirada en el fic, en fin, sin mas las dejo con el Oneshot y ojala lo disfruten.

ein Kuss
LunaInvierno (A.I)