lunes, 16 de marzo de 2009

"Interruptus" Cap.7

"Interruptus"
By: Ellle

Cap.7
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-¿Cómo carajo te atas esto?- había dejado incluso de besarle para pelearse con las hebillas de su cintura mientras el aludido se tapaba la boca con la mano reprimiendo una carcajada que podía echarlo todo a perder. –En serio o te lo desatas o te quedas sin.

Se dejó caer hacia atrás, arqueando la espalda para soltar una a una las correas que impedían a su hermano llegar hasta él con la mayor lentitud posible, mientras este mordía el interior de su muslo empapando la cara tela que a él tanto le gustaba.

-Eres como un animal- murmuró divertido al sentir los tirones de impaciencia.

-No vayas de inocente, lo haces adrede.

En un minuto los pantalones estuvieron donde el de rastas consideraba que era su sitio; bien lejos. Los había tirado con rabia al sentir a su hermano libre, rompiendo una lámpara de mesa en el proceso y provocando un ataque de risa por parte del menor que casi no podía calmar con besos.

-Eres un cafre, cafre- repetía esa palabra entre carcajadas y gemidos que el rubio lograba arrancarle al besar su pecho, luchando por no comenzar a reír también; eso si que sería una situación estúpida.

-Me encanta oírte reír así.

-Es porque eres tú- y le cogió de la cintura para rodar, para dejarle bajo su cuerpo, porque así debía ser. Él era el mayor, el más grande y el más pesado…además sus omoplatos empezaban a quejarse del duro suelo.-Solo contigo…-A diferencia de los suyos, los pantalones del mayor fueron significativamente más fáciles de quitar. Concretamente ni los desabrochó.- Se lo pones demasiado fácil a las groupies- Tom no ofrecia resistencia mientras Bill le quitaba los zapatos, los calcetines y pasaba los dedos por el borde del boxer.

-Hazlo si lo deseas- agachó la cabeza comenzando a besar sin quitar la tela. El rubio susurró su nombre a cada beso, con un escalofrío, con mayor volumen cuanta mas fuerza ganaban las caricias de su boca. La tela se humedeció, calentada por su aliento, dejando un sabor salado, un regusto amargo, gemidos de súplica del mayor que sonaban por la habitación dando el absoluto control de todo al cantante.

Y levantó la cara para mirarle, para verle allí, tendido, con la cabeza ladeada hacia la izquierda dejando el cuello totalmente desprotegido, respirando con dificultad, los ojos entrecerrados y fijos en algún punto indeterminado de la sala y se sonrió con malicia ante su obra.

- ¿Estas bien?- sabía que sí, pero preguntó sólo para verle asentir con rapidez, tragar saliva y morderse la mano. Dejó deslizar los dedos por su cadera para que se llevaran abajo la ropa interior

- ¿Has hecho esto alguna vez?

-No eres el único que tiene sexo.

-No te había imaginado así- y los ojos grandes, calidos y felinos del menor se entrecerraron divertidos, volvió a bajar la cabeza para morder con fuerza el interior de sus muslos haciéndole chillar aun sin saber si de dolor o placer.

- ¿Me habías imaginado? Interesante- el cosquilleo nervioso volvió al estomago del guitarra, la excitación de la revelación, el deseo desesperado de aferrarse a algún sitio, pese a que estaban en el suelo y todo quedaba lejos de su alcance, y tubo que abrir las piernas porque Bill se había sentado sobre sus talones entre ellas, sus manos subían desde los muslos pasaban por la cadera y se perdían contra su pecho, oprimiéndolo con su peso, hasta llegar a la boca; hasta obligarle a abrirla con una mano mientras la otra le sujetaba el cuello sin fuerza y los dedos se abrían paso para que la caricia entrara en su cuerpo y se fundiera con su lengua, tan virgen en aquel sentido pues, ningún polvo con ninguna quinceañera había sido nunca así, las quinceañeras no sabían aquellos secretos que ni él mismo sabía, ni sabía donde su hermano había podido aprenderlos; pero sintió celos.

Le miró a los ojos, rojo de vergüenza, tragando sus dedos de finas uñas esmaltadas hasta mas allá de la articulación mientras con los suyos buscaba desesperado alguna malformación en el parqué a la que poderse aferrar.

- Será mejor que pases la lengua tan abajo como puedas- y su mano se inclinó, obligandole a levantar la cabeza, a tragar hasta la base del dedo y sentir que su cuerpo era recorrido por una arcada y no podía dejar de lamer, de temblar, de gemir cada vez que con la mano libre Bill le pellizcaba, apretaba o acariciaba- no quiero hacerte daño.

Y finalmente la mano dejó de atormentale, salió de su boca produciendole adrede un último cosquilleo en el labio con las yemas de los dedos.

-Si alguna vez encuentro a quien te enseñó a hacer esto, juro que le pegaré una paliza- logró murmurar mientras el moreno se cargaba una de sus piernas sobre el hombro.

-¿Tan herida está tu dignidad?- Tom respiró hondo y fue soltando el aire poco a poco a medida que los dedos de su hermano se habrían paso en él.

-No.-Tenía dos dedos dentro antes de querer darse cuenta- pero no soporto la idea de que hayas estado…-“con alguien más de esta manera”, así acababa la frase, pero fue incapaz de decirlo. Los finos dedos se cebaban con su próstata mientras el tercero comenzaba a invadirle. El dolor y el placer no se mezclaban, venían a oleadas como la marea uno tras otro y sin parar, cada uno mas fuerte que el anterior, haciéndole temer al que vendría.

-Me dices eso cuando soy yo el que a estado tragando verte con esas groupies estúpidas- se apoyó en su pecho para acabar de entrar de golpe el tercer dedo- me hacías daño, ¿lo sabías Tommy? Cada beso, cada caricia, cada sonrisa era como una puñalada.

Los dedos se retiraron con lentitud, dejando un espacio incómodo y extraño en él. Y le miró en silencio mientras de rodillas, con su pierna aún sobre el hombro, el menor se bajaba la ropa interior y le devolvía la mirada encendido.

-Soy tuyo y lo sabes- cerró los ojos, al sentir como se acomodaba para comenzar. El corazón le latía tan rapido que un par de veces creyó que se le detendría.

-Antes no lo sabía, y hoy voy a hacer, que no se te olvide nunca.- Le dio un rápido beso húmedo a la rodilla antes de tomarlo de la mano.

-Mastúrbate muy despacio- el de rastas estaba confuso. ¿A que coño venía aquello?- Si no lo haces te haré daño, vamos- abrió los ojos un segundo, sintiendo mas vergüenza que en toda su vida junta pero aún así comenzó a hacerlo sin poder mantenerle la mirada, guardando un pequeño quejido de dolor al sentirle invadir su cuerpo de aquella manera, al sentir que quemaba. Y el dolor se hizo más fuerte. Quiso chillarle que parara, que iba a desgarrarle, que le dolía, que escocía, pero en el fondo de su alma sabía que su hermano no pararía y no quería comprobar si aquella corazonada era cierta.

Hacía el final entró de golpe y se quedó allí, quieto, muy quieto como esperando que pasara algo, sin embargo él no podía dejar de retorcerse entre quejidos tratando de escapar de aquella tortura que le quemaba el estomago y hacia que su corazón latiera en sitios inapropiados.

-Shhh- le besó el rostro, buscando sus labios que le repetían una y otra vez el dolor que sentía, que le suplicaban que terminase de una vez aunque fuera en lo más profundo de sus entrañas- te dije que no dejaras de tocarte, vamos, continua.

Y con mano temblorosa volvió a hacerlo, porque sabía que no habría compasión y él no soportaba el dolor; nunca lo había hecho.

-Bill no puedo más- su voz agudizada en un murmullo al sentir como su hermano se retiraba y volvía a entrar muy despacio.

-Confía en mí- volvió a salir pero la entrada fue más brusca, arrancándole un gemido del pecho- el dolor es parte de ello.

La tercera entrada fue más fuerte, al igual que su salida. El menor comenzó a jadear a medida que ganaba velocidad y se inclinaba hacia delante, obligándole a retirar la mano de su sexo, sintiendo como cada vez que salía de él sus intestinos parecían querer acompañarle.

Y lentamente, el placer comenzó a discernirse entre el dolor, a subir como espasmos de calor por su cuerpo, a habitar entre sus estómagos; en aquel lugar en el que el cuerpo del cantante acariciaba lo que anteriormente habían acariciado sus manos, y había un eco en la voz de Bill, un murmullo sordo que pronunciaba cosas inconexas. Tardó un rato en darse cuenta de que era él mismo.

-Te quiero- se lo susurraba en jadeos pegado a su oído. Él sólo podía apretar las piernas alrededor de su cuerpo. Los empujones se detuvieron un instante y se quedaron frente a frente en silencio. Bill le tomó la mano apretando los dedos contra sus labios- deja de arañar el suelo, te haces daño. Agarra mi espalda, vamos- le costó un esfuerzo pasar los brazos, estrecharle aún más mientras volvía a moverse, a susurrar su nombre, a susurrar cuanto le quería y a jurar que si le veía con una groupie le encerraría y no le permitiría salir más.

Y el calor se hizo tan intenso que apenas podía soportarlo.

-Bill…Bill voy a…- apenas pronunció esas palabras sintió que algo ardiente le llenaba por dentro; los gemidos de su hermano eran lo bastante fuertes como para que pudiera haberlos oído alguien que pasara por el pasillo, y él le siguió, se dejó llevar… se sumió en el olvido. Un olvido oscuro en el que sólo podía sentir y solo existía el nombre de su hermano.

Hubo un silencio atronador en un instante y después quedaron quietos, uno sobre el otro sin saber que decir.

-¿Aún te duele?- El rubio asintió lentamente con una sonrisa.

-Pero no importa, lo he pasado bien- el menor le devolvió la sonrisa echándose a un lado incapaz de dejar de mirarle.

- ¿Quieres que te acompañe a la ducha?

-Deja que me recupere un poco- el cantante se hizo un ovillo apoyado en el hombro del rubio.

-Tommy abrázame- el único contacto que Tom le regaló fue un pellizco en el brazo.

-No te hagas el inocente ahora, me acabas de…- ni siquiera pudo decirlo sin comenzar a reír de vergüenza-oh dios Bill


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"Interruptus" Cap.6

"Interruptus"

By:Ellle

Cap.6

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Tom apenas podía creer lo que estaba ocurriendo. Allí le tenía, Bill acorralándole contra la pared, solo que no era Bill o al menos no el de sus sueños. ¿Dónde estaba aquella criatura tierna y cándida que se entregaba lánguidamente? Allí desde luego no.

Sus besos tiernos poco a poco se aceleraron, ganaron fuerza y seguridad y las manos resbalaban por todo resquicio que su ropa les permitía sin llegar a acariciar ningún punto realmente sensible.

-Bill, en serio…nos van a ver- esa idea que a él le escandalizaba al menor parecía casi divertirle.

-Tranquilo, no dejaría que nadie se uniera- le quito la gorra para acceder mejor a él- si con las chicas también eres así, no me extraña que tengas tanto éxito.

El mayor no podía ni hablar. Aquello superaba cualquier fantasía, cualquier anhelo. Pero al mismo tiempo, aquella actitud de su hermano le impedía defenderse; desesperado le cogió el rostro entre las manos para besarle, para tratar de imponer algo de su voluntad en la que ya parecía una partida ganada por el cantante. Y así contra aquella pared comenzó un nuevo modo de hacerse la guerra, donde no cabían gritos, insultos, bromas pesadas o camisetas favoritas teñidas por “accidente”. Cada uno luchaba para dominar al otro al tiempo que combatía sus ganas de dejarse dominar.

Las bocas quemaban, dolían y sus propios jadeos haciéndose eco en el vacío pasadizo les excitaban mas y mas, obligándoles a seguir con una desesperación ciega de tenerse en aquel momento como principio y final de sus vidas.

Bill se separó de improviso y el mayor sintió frío, como si un aire azul helado hubiese recorrido aquel pasillo como un fantasma.

-Ven-le tendió la mano para acercarle de nuevo pero el moreno negó con una sonrisa, con sus labios enrojecidos e hinchados, mostrando las marcas rojas que el primer asalto contra la pared le había dejado en el cuello-no juegues conmigo.

Dio unos pasos hacia atrás hasta quedar contra la puerta de la habitación del mayor mientras se mordía el labio, tratando de retener una risotada.

Se arremangó la camiseta mostrándole el ombligo y la estrella que hacía unas horas había besado con desesperación.

-¿Quieres que me la quite?- pese a estar casi a dos metros de su hermano la respiración de Tom seguía tan acelerada que se confundía con jadeos- si entras lo hago.-Un pinchazo de mala conciencia invadió al de rastas un segundo.¿Se habían vuelto locos los dos?

-No sé si esto está bien, somos hermanos joder- Bill rodó los ojos con un suspiro. ¿Tenía que hacerlo todo él? Nunca habría podido imaginarse que su hermano era de esos que calentaban para después echarse atrás.

-Yo voy a entrar y a quitármela, contigo o sin ti… tu verás lo que haces- y cerró de un portazo. Aquello era una mierda inmensa. Su hermano era estúpido. A él también le asustaba aquella situación pero la afrontaba (a su ver) de modo civilizado. Tiró la camiseta y la gorra que seguía en su mano con rabia contra el sofá y se cruzó de brazos a la espera de que haría su hermano mayor. Pasaron casi dos eternos minutos en los que le maldijo de todas las formas que sabía teniendo convencimiento de que habría ido a torturarse con aquel rollo estúpido de ser hermanos, amor imposible y demás mierdas.

Pero entonces el chasquido de una puerta y el crujir del parqué le hicieron estremecerse. Un abrazo desde detrás y un beso justo bajo su nuca, en aquella vértebra marcada le obligó susurrar el nombre del guitarra.

-Lo siento- echó la cabeza hacia atrás para apoyarse en su hombro, para sentir sus besos, para buscar un sustento y no desfallecer allí mismo.-Te quiero.- Le dejó besarle la espalda con lentitud, inclinándose para permitirle seguir su columna.

-Quítate la camiseta, ahora.-Y los brazos le soltaron para obedecer. Para deshacerse de aquella maldita camiseta ancha que impedía que el mundo disfrutara del cuerpo del mayor.

Se giró para mirarle. Su pecho tan distinto del del moreno, más ancho, más fuerte, con la piel más oscura. Un suspiro de satisfacción al tenerle al fin así, cara a cara, aún preguntándose hasta donde estaría dispuesto a llegar.

-Ya está-un gesto inocente, una de sus rastas cayéndole desde la coleta hacia delante y un pequeño juego con el aro de su labio, por todo eso, de no haber sido tan orgulloso, Bill le hubiera venerado como a un Dios.

-Aquí estamos al fin- le tomó de los antebrazos para acercarle- no tengas vergüenza.

-No tengo vergüenza.

-Vamos que no- y sus labios cayeron sobre su cuello, dejando de lado el enmarañado cabello rubio para disfrutar y hacerse propietario absoluto de su piel.

-Se suponía que tu eras dulce, romántico y tierno y todas esas cosas y que el pervertido pseudo-nimfómano era yo- al hablar, el mayor jadeaba las frases incapaz de apartar las manos del pecho del moreno.

- ¿Qué quieres decir con eso.

-Nada, solo te informaba…creo que se te ha olvidado- le sintió reír y el menor dio la partida por ganada. Llegaría hasta el final.

-¿Recuerdas esta mañana…lo que estabas haciendo?- el estomago de Tom dio un pequeño vuelco cuando las manos del menor se posaron sobre sus hombros y hicieron una ligera presión hacia abajo- vamos.

Y sus rodillas tocaron el suelo, su rostro entre las finas manos de su hermano y sus besos, esta vez más lentos y profundos que arrancaban gemidos al moreno que allí, de

pie le miraba con dulzura acariciando su coleta rubia.

Le tomó de la cadera para que se arrodillara también, y lo hizo, algo incómodo por unos pantalones demasiado ajustados que el mayor trataba de arrancarle sin conseguirlo.

-¿Cómo carajo te atas esto?- había dejado incluso de besarle para pelearse con las hebillas de su cintura mientras el aludido se tapaba la boca con la mano reprimiendo una carcajada que podía echarlo todo a perder. –En o te lo desatas o te quedas sin.




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jueves, 12 de marzo de 2009

"Por que te Amo" Cap 2

"Por Que…Te amo."

By: Lugoth.

Capitulo 2.

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Entro despacio a la habitación, encontrándose con que su madre estaba sentada al lado de la camilla en la que su hermano dormía.

-Bill cariño, hola – Le dijo la mujer levantándose de su lugar y abrazándolo con fuerza.

-Hola, mamá – Le respondió el mientras también la abrazaba.

-¿Cómo estas? – Le pregunto Simone.

-Bien – Respondió - Tom esta…

-¿Qué? – Le pregunto su madre con diversión.

-Enojado conmigo – Aseguro.

-Por supuesto que no Bill – Le respondió ella mientras ambos se sentaban en las dos sillas que había en la habitación - ¿Por qué debería estarlo? – Le pregunto.

-Por que tengo 13 años y soy un cobarde, demasiado débil, no puede defenderme – Le dijo el bajando la cabeza mientras tomaba la mano de su hermano entre las suyas.

-Claro que no amor – Le afirmo ella - Sabes que fue lo que paso.

-¿Qué? – Pregunto mientras acariciaba la mano de su gemelo.

-Sufriste un ataque de pánico – Le dijo ella acariciando su cabeza – Eso le puede pasara a cualquiera, solo te paralizaste por el miedo, eso lo sacaste de mi – Le dijo con una sonrisa.

-¿Enserio? –Pregunto.

-Por supuesto, yo cuando niña sufría muchos ataques de pánico, sufrí uno cuando me iba a casar con tu padre y cuándo ustedes iban a nacer – Le respondió soltando una risita divertida – Es solo que tu te pareces mas a mi que a tu hermano, el reacciono así solo por que tiene el mismo carácter que tu padre, y tu el mío.

-Ya – Respondió - ¿Mamá? – Pregunto después de unos minutos en silencio.

-¿Si? – Le respondió Simone.

-¿Por qué la muñeca de Tom esta vendada? – Pregunto con cierto temor.

-Es solo que sufrió un leve golpe – Mintió.

-Pero volverá a tocar la guitarra ¿Cierto? – Pregunto, algo dentro de él le decía que no era así.

-Por supuesto - Le respondió – Es solo que tu hermano sufrió leves cortes, pero esta en perfecto estado, ya lo veras.

-Bien – Respondió mientras se concentraba en mirara a su hermano.

Tom entre abrió los ojos, había escuchado toda la conversación, temiendo que su madre le digiera la verdad a Bill, sonrió por dentro cuando no lo hizo, podía sentir la suaves y delicadas manos de su hermano apretando la suya, se alegro de que su gemelo estuviera bien y que el fuera el lastimado, de tan solo pensar lo que esos cinco chicos le iban hacer a Bill su sangre hervía en furia, no podía permitir que lastimaran a Bill, no lo haría.

-Aun así esto es mi culpa- Escucho como decía su hermano ye so lo enojo, no había sido culpa de Bill el solo había sido una victima.

Y así se lo hizo saber, apretando su mano suavemente, aun cuando le dolía demasiado. Bill lo miro confundido unos minutos, pero después sonrió mientras se acercaba a el, haciendo que su corazón latiera a mil por hora.

-Te tengo un regalo Tomi – Le dijo al oído y sin darse cuenta del sus labios salió una sonrisa de tonto enamorado.

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Y así los años pasaron, hasta la actualidad, donde Tokio Hotel era una banda reconocida y muy famosa, dando conciertos por doquier, siendo entrevistados en programas de televisión y en revistas, ensayando y grabando canciones nuevas y viejas para sus discos, viajando a diferentes lugares, llevando una vida de famosos.
Al principio fue difícil, jamás le había ocultado algo a Bill, ni le había llegado a mentir, le dolía tener que engañar a su hermano menor, tener que soportar ese terrible dolor en la muñeca, pero lo iba superando, no podía evitar sonreír al recordar las palabras del medico, que se curaría, solo tendría que esperar, solo eso, nada mas, una lenta y algo dolorosa recuperación, pero que valía la pena, por que la final podría tocar la guitarra como aún lo asía.
Por supuesto le dolía tan solo mover la mano, pero aun así tocaba la guitarra, por que lo había prometido. En cada concierto, en cada ensayo se recordaba su promesa y recordaba para quien era que tocaba, por que no tocaba por la banda, no tocaba para el, no tocaba por la fans, tocaba por Bill, por que le gustaba oír cantar a Bill, por que su gemelo tenia una voz hermosa, celestial y a el le encantaba oírla, saber que el sueño de su hermano se estaba cumpliendo, por que tenia claro que si el no tocaba la guitarra, Bill no cantaba, y no permitiría que su hermano sufriera por que no podía cantar, que era lo que mas le gustaba en el mundo.
Paso su mirada por la habitación, Bill estaba enfrente del espejo maquillándose, tratando de quedar más hermoso de lo que era, si su hermano supiera cuan hermoso era en verdad, se sonrojo con tal pensamiento, y entonces se fijo en Gustav que estaba sentado en el sillón con su mp3, entonces paso su mirada a Georg que alisaba su ya de por si liso cabello.
Entonces sintió una punzada de dolor y fijo su vista en su muñeca, estaba demasiado inflamada, y le dolía mucho más de lo común.
Tal vez debería tomar los analgésicos, después de todo no los había tomado en esos días, en los que habían dado cuatro conciertos seguidos, algunas entrevistas, los ensayos, las grabaciones y las pruebas de sonido y ni contar por que dentro de pocos minutos saldrían al escenario.
-¿Estas bien? – Pregunto una voz femenina a su lado, entonces el castaño levanto su mirada y la fijo en Silke, la asistente de David, la mirada de la mujer estaba fija en su muñeca derecha inflamada, pero oculta bajo la muñequera.
-Si, estoy bien – Le respondió mientras con su otra mano rodeaba su muñeca.
Silke era la única aparte de sus padres que sabía lo de su muñeca, su madre le había convencido de decírselo, para que ella le ayudara con los medicamentos y tratamientos, su madre quería asegurarse de que el estaría bien cuando estuvieran de gira o algo por el estilo.
-¿Seguro? – Pregunto – Por que podemos cancelar el concierto si quieres.
-No – Respondió suavemente - Defraudaremos a las Fans.
-Por lo menos tomate tus medicamentos – Dijo extendiéndole un vaso de agua y tres pastillas de diferentes tamaños.
-No – Le respondió levantándose de donde estaba.
-Tom, tienes que tomarte tus medicamentos – Le dijo la mujer con voz seria.
-No los necesito, estoy bien, enserio – Dijo mas para convencerse a si mismo que para la mujer.
-Yo…
-Bien chicos es hora – Le aviso David entrando en la pequeña sala.
Los cuatros chicos se levantaron y caminaron hacia la salida, para dirigirse al escenario, Gustav iba de primeros, después le seguía Georg, después Bill y por ultimo Tom.
David los deseaba suerte a todos, pero algo llamo la atención del castaño, David le había dicho algo a Bill en el oído y su hermano se había sonrojado, se quedo paralizado un momento, mientras la llama de los celos nacía en su interior.
-Tom - Le llamo Bill, sacándole de su transe – Vamos – Dijo.
El castaño paso de manera rápida, esquivando a David que lo miro confundido, hasta que paso por el lado de su gemelo, paso por su lado sin ni siquiera mirarlo, tan solo diciéndole “Hazlo como solo tu”, la frase que siempre le decía antes de algún concierto, subió al escenario dejando tras el a su gemelo que lo miraba sorprendido por la frialdad con que lo había tratado.

El concierto transcurrió normal, las fans gritaban emocionadas, y ellos tocaban como siempre, bueno todos execto Tom, que había sufrido un problema en su muñeca, por lo que Silke pidió que se colocara un grabación de la guitarra, para que pareciera que Tom si estaba tocando.
-Me quieres decir que sucede – Le dijo Bill serio a su gemelo cuando ya todos estaban en el apartamento en el que vivían.
-Nada – Le respondió.
-Nada… ¿Me crees idiota o que? – Le pregunto con voz fría – Se lo que hizo Silke en el concierto Tom, y se que te estaba dando unas pastas antes.
-No eran nada – Le dijo mientras se sentaba en el sillón de aquella pequeña sala.
-No me mientas – Le dijo alzando la voz.
-¿Y que rayos quieres que te diga? – Grito perdiendo la paciencia.
-La verdad – Grito también Bill –
- No hay ninguna verdad que decir – Dijo con voz suave, sintiéndose mal por volver a mentirle a su hermano menor – Así que no preguntes mas idioteces – Le dijo mientras salía de la habitación bajo la atenta mirada de sus compañeros de grupo que no habían interferido en la discusión.

Había estado mirando al techo por mucho tiempo, no sabia cuanto exactamente, solo sabia que había sido mucho tiempo, se sentía la peor basura del mundo por haberle mentido a su hermano, por haber discutido con el, odiaba discutir con el, debía disculparse y lo sabia, pero el era demasiado orgulloso y por mas que le doliese pelear con su hermano, le era muy difícil disculparse.
-Ya es hora – Le aviso Silke entrando a la habitación – Tenemos poco tiempo para llegar al hospital.
-Claro vamos – Dijo mientras se levantaba, había olvidado que tenia que asistir al medico, para que le digiera como estaba su muñeca – Bien – Dijo mientras pasaba por el lado de la mujer.
Tom tomo las llaves del auto de Georg; siempre se lo pedía prestado y su amigo se lo prestaba sin preguntar para que, si le tenia un auto propio y mucho mejor que el suyo; estaba dispuesto a manejar aunque le doliese, así podría distraerse, dejar de pensar en su hermano, pero antes de siquiera salir del sencillo apartamento, Silke se las arrebato y salió primero que el señalándole con la cabeza asía atrás, el castaño miro sobre su hombro, su hermano lo veía desde las escaleras con una expresión confundida, le dirigió una sonrisa tímida y salió del apartamento, se dirigió al aparcamiento y subió al auto, sentándose en la parte trasera, ya que Silke estaba al volante. La mujer arranco el auto y en pocos minutos ya estaban en el hospital.

Entro a su habitación con lentitud, sentándose en una esquina de ella, haciéndose un ovillo en el suelo mientras lloraba. No entendía por que su hermano le ocultaba algo, Tom jamás le mentía y esa tarde lo había echo, le confundía por que Tom se había ido con Silke y no le había dicho nada aun cuando lo vio en las escaleras, le dolía saber que su hermano había perdido la confianza con el, aunque el…Negó con la cabeza, el le ocultaba muchas cosas a su hermano, cosas que debía decirle pero no quería, por temor a la reacción de su gemelo, odiaba ser tan débil, no ser como Tom que era el fuerte.
Escucho como la puerta de su habitación se abría, sabia quien era, sabia a lo que venia, y sabia que aun que no le gustaría lo haría, por que el mismo se lo había buscado, solo por olvidar, aunque no podía. Cerro sus ojos, mientras se secaba las lagrimas, por su mente pasaron varias imágenes de Tom, como siempre, abrió los ojos lentamente extendió una mano aceptando la de aquella persona, levantándose del suelo, se dirigió a su gran cama y se acostó en ella, dispuesto a lo que seguía a continuación, algo que ya había ocurrido muchas veces mas, solo se permitió pensar en Tom y en nada mas.

Continuara...


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